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La influencia del Tío Sam y el Dólar. Antes de la independencia del istmo en 1903, ocurren dos hechos que cambian la historia panameña: El tratado Mallarino-Bidlack de 1846 entre Colombia y Estados Unidos, convierte a Panamá en centro de paso especial para los nuevos aventureros, los norteamericanos.
Con la construcción del ferrocarril entre 1850 y 1855, los norteamericanos usaron al istmo como punto de su expansionismo hacia el oeste del continente.
Mientras, el otro hecho fue la llegada de los franceses, para construir el canal interoceánico. El inusitado desarrollo económico que trajo estas presencias foráneas, generó en la necesidad de crear nuevas leyes que regulasen la estadía de extranjeros en el istmo, algo que causó y provocaría luego graves conflictos.
En 1903, los panameños se separan de Colombia, con la ayuda estadounidense. Empero, la Convención Istmeña del Canal de Panamá daba las garantías de un semi-protectorado yankee sobre la nueva república centroamericana, además de que se instalaba una colonia en el mero centro del istmo y alrededor del Canal Interoceánico.
Allí vienen otros factores que refuerzan la idea de un Panamá para refugiados políticos. En 1904, se implementa el curso legal de la moneda norteamericana en Panamá, mientras que las leyes del coloso yankee se comenzaron a aplicar tanto dentro como fuera de la antes llamada "Zona del Canal".
Hasta la fecha, el dinero norteamericano sigue movilizando el desarrollo de Panamá, un gran atractivo para los potenciales refugiados políticos.
ASILO, JURISPRUDENCIA Y DIPLOMACIA
Cuando las naciones latinoamericanas comenzaron a aplicar sus leyes restrictivas sobre los ciudadanos y incrementa el alcance de la influencia de otros códigos extranjeros en el territorio nacional, vino el problema del un nuevo propósito para el denominado Asilo Político: escudar acciones delictivas.
El 26 de diciembre de 1933, se firma la Convención sobre el Asilo Político en Montevideo, Uruguay, momento en el cual, comienza el periodo "legal" sobre cómo y cuando debe dar el derecho a un solicitante por cuestiones de persecución política o refugio. Panamá firma esa convención ese mismo año y en 1938 la ratifica.
FUTUR IMPREDECIBLE
Es en el Siglo XX cuando Panamá "consolida" su apariencia de centro de refugio político. Y es con la política exterior de Estados Unidos, acerca de su percepción sobre el propósito de Panamá como nación estratégica en medio de Las Américas, cuando crece esa mala imagen.
Un caso fue el semi-asilo: el dictador nicaragüense, Anastasio Somoza, fue atendido en Panamá cuando estuvo enfermo, puesto que Estados Unidos quiso evitar disputas jurídicas son defensores de los derechos humanos.
A finales de la década de los Setentas, James Carter, presidente de Estados Unidos, pide al General Omar Torrijos, el hombre fuerte de Panamá, que le dé asilo temporal al Sha de Irán. Tal como sucedió, el monarca persa se refugió en Contadora, por un breve tiempo.
Ese ejemplo "promocionó" el concepto de "Panamá como centro de perseguidos políticos, a nivel internacional”.
Finalmente, fuera de los grandes personajes que han solicitado refugio en Panamá, esta el caso de los balseros cubanos que estuvieron en el istmo, hacinados en bases militares norteamericanas frente al canal entre 1994-1995.
Allí, nuevamente Panamá jugó un papel de "resuelve el momento", para beneficiar a Washington en una crisis humanitaria.
Igual sucedió con los militares haitianos, derrocados en la mitad de la década de los Noventas. Para evitar la guerra civil en el país caribeño, Raúl Cedras recibe asilo en Panamá.
REFLEXIONES
El asilo político, conquista democrática de los pueblos, ha permitido a muchos latinoamericanos, encontrar en el exterior protección y posibilidades de continuar desarrollando sus actividades políticas, humanitarias o sociales.
Pero al asilo político le han aparecido traficantes y oportunistas, que han convertido en lucrativo negocio lo que es una tabla de salvación para quienes realmente son víctimas de la persecución, las amenazas y los atentados.
Se ha venido denunciando, desde hace varios años, a los oportunistas que llegan buscando ayuda para conseguir el asilo político, con falsos documentos y falsas historias de persecución.
El asilo político es una figura de derecho internacional humanitario que es necesario preservar. Que hay que defender. Y no es posible permitir que pretenda ser usurpado por oportunistas y negociantes. |