Cómo calificarla, sin caer en pesado. Bueno, empecemos diciendo que Viviendo con mi ex, más que una comedia, es el drama común que pasa un matrimonio o pareja, que ya no pueden convivir juntos.
El film, con altas y bajas, revela lo que ya todos conocemos. Después de una separación, lo que viene es el conflicto emocional.
Nadie espera mucha originalidad de una película sobre la forzosa convivencia de una pareja que acaba de separarse. Más allá de que se haya querido sacar provecho del romance Jennifer Aniston-Vince Vaughn, no se percibe muy bien cuál fue el propósito de los realizadores del film. Hay poco romance como para que se la entienda como una comedia romántica, ni demasiada gracia para pensar que se buscó el efecto reidero. Es un film, digamos, desorientado: demasiado apagado para ser cómico, demasiado frío para ser sentimental, demasiado trivial para tomarlo en serio. Calificación: 3.