Sus rostros rudos reflejaban más que su jerga, las acciones aprendidas en la escuela de la vida. Pero detrás de esa supuesta armadura de hierro y mirándolos fijamente a los ojos se les puede percibir un vacío, tristeza, decepción y un grito desesperado con el cual imploran ayuda. Ellos son los pandilleros de Colón.
SOLEDAD
Al preguntarles ¿dónde están sus padres? las respuestas se repetían constantemente: "No vivo con ellos", "No lo conozco" e incluso uno con melancolía reflejada en su semblante y en su tono de voz, contestó: "Murieron" e inmediatamente bajó la cabeza.
Sociólogos y psicólogos afirman que aunque esa soledad -producto de la ausencia de la figura paterna y materna- no justifica las acciones delictivas que han cometido, tampoco se puede negar que es un detonante que influye mucho en el momento en que los jóvenes ingresan a las pandillas, ya que al afiliarse a las mismas muchas veces lo hacen para no sentirse solos y desprotegidos.
"LOS ARRUGADOS"
Al llegar a la comunidad de Río Alejandro, donde viven "Los Arrugados", el contacto -para verlos- buscaba a "Wiri Wiri", de 25 años, y quien se inició en el ambiente delictivo a los 15. En seguida salió acompañado de: "Linfad", de 22; "Bola 8", de 22; "Puyu", de 21; "Rubuay", de 20; "Roly" y "Rumba", de 18 ambos.
Vestidos sencillamente contaban sus anécdotas, entre ellos "Roly" y "Bola 8", quienes informaron que estaban graduados de la escuela.
"Graduado, ¿para qué? Si no tengo trabajo, ¿De qué me sirve?", se preguntaba "Bola 8", quien con la fotografía de graduación en mano manifestó que llegó a cursar hasta estudios universitarios, pero ante las dificultades económicas tuvo que abandonar la universidad.
Unas féminas que también residen en Río Alejandro y que se autodominan "Las Fashion", dijeron que si tenían que raspar pared y pintar, ellas estaban dispuestas a hacerlo, pues lo que necesitan es trabajo.
"Desde qué me levanto en la mañana tengo que ver qué voy a desayunar sino tengo nada, tengo que robar o vender droga", decía uno de los integrantes de "Los Arrugados".
"LOS WEST SIDE"
Su centro de operación es la comunidad de Arco Iris, en la cual residen casi todos los integrantes.
Al llegar a la barraca, hubo unos que estaban un poco recelosos y que en un principio no querían emitir declaraciones, pero finalmente accedieron y manifestaron que la mayoría de los pandilleros en Colón son desempleados y "si no hay empleo pa' los manes, lo primero que se hace es delinquir y robar, porque también tenemos que mantener a nuestros hijos".
"LOS DEMON BLACK"
La visita de "Crítica" tomó por sorpresa a "Los Demon Black" quienes no habían sido avisados. Al entrar a la barraca se sentía el olor a marihuana que impregnó el olfato de los presentes en el recorrido. Al igual que las dos pandillas anteriores, pedían empleo y oportunidades para un programa de resocialización.
PRESOS
"Nosotros quisiéramos caminar tranquilamente, pero no podemos, nos sentimos presos", expresaban muchos de los pandilleros, quienes según fuentes, para poder moverse de un lado a otro de Colón o para Panamá tienen que hacerlo en taxi y acostados, de lo contrario los pueden "pelar", es decir, matar.
ENGAÑO
Los pandilleros también denunciaron que han sido engañados por las autoridades locales y quienes se encargaron de un programa en conjunto con el Ministerio de Desarrollo Social, pues -según ellos- hubo muchos problemas con los cheques y el dinero que les tenían que pagar, por ello piden una reunión urgente con el presidente Martín Torrijos, la primera Dama, Vivian de Torrijos, la ministra Balbina Herrera y el profesor José Magan, quien -según ellos dijeron- es una de las pocas personas que más les brinda apoyo y guía.
REALIDAD
La ola de violencia en Colón y la ciudad capital de Panamá, más que en otras provincias, ha sobrepasado los límites de la tolerancia.
Los delincuentes se han despojado del alma y el corazón y en su andar arrasan con vidas inocentes, sin piedad.
Se conoció que en Colón, el profesor Magan logró significativos avances con la resocialización de delincuentes. La comunidad delictiva colonense coincide en que si obtienen programas de verdadero apoyo social, de seguro sus vidas serán otras y más productivas para la sociedad.