Hay que hablar claro y decir las cosas con seriedad.
Perdió "EL Loco" Mosquera y con él muchos de los que confiábamos en el peleador panameño.
Sencillamente creo que Mosquera equivocó su patrón de pelea en un pleito de mucha importancia para su carrera.
Era la pelea que le iba a abrir las puertas a las grandes sumas de dinero, pero con una mancha de golpes, no pudo salir airoso.
Valero, más que técnico, es un pegador que vino a hacer su trabajo desde el primer round, donde envió dos veces a la lona al panameño.
"El Loco" siguió en plena guerra y para abajo se quedó sin gasolina.
Valero, que nunca había subido siquiera al tercer asalto, cayó en ese round y se llevó todo el aire de Figali con él. No le dejó nada a Mosquera y al final se impuso, castigando fuertemente a su rival.
El silencio se apoderaba del Figali en los asaltos ocho, nueve y diez. Mosquera perdía y solo el KO salvaba al panameño, pero el noqueado fue "El Loco".
El castigado fue quien había dicho previamente que iba a castigar.
No puedo decir que hubo falta de condiciones, simplemente Valero fue mejor.
Si no hubiese condiciones en Mosquera en el mismo primero se queda con dos caídas.
IRRESPETO A LA PRENSA
De esto no puedo dejar de hablar. Irrespeto contra varios periodistas que llegamos al Figali a cubrir el evento, porque no había una mesa siquiera para facilitar el trabajo.
Tuvimos nosotros mismos que improvisar dos mesas, para poder hacer nuestro trabajo.
El señor Antonio Cristóbal de la empresa promotora, sencillamente ni dio la cara al problema.
El era el encargado de atender a la prensa y nos trató como chiquillos, porque ni siquiera espacio para nosotros había.
Mucha pena me dio con varios colegas extranjeros, que junto a nosotros llegaron a lo mismo, a cubrir la pelea y se encontraron con semejante desorden.
Creo que es hora de poner las cosas claras y que el promotor, en este caso Rogelio Espiño actúe, poniendo orden en el equipo que dirige, sobre todo las relaciones con la prensa para este tipo de eventos.