Tienen poco tiempo de haber adquirido sus viviendas y ya presentan rajaduras, filtraciones de agua, desniveles en construcciones, plomería, entre otros.
María Cristina de Guerra, una de las 10 familias que residen en la urbanización El Robledal en San Pablo, aseguró que pagaron de B/. 25 mil a B/. 30 mil y hasta más, por unas casas de juguete que se dañan a cada rato, además ahora les dicen que la garantía es de solo 6 meses.
No obstante, Fernando Anguizola hijo, representante legal de la constructora Tía María, alegó que sí se les atienden sus problemas, incluso en algunos casos fuera de la garantía, lo que consta por escrito.