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Las carteras irrumpieron este verano de manera original y variada. Con colores y formas atrevidos, llevarlas en los hombros o las manos, será todo un placer.
Esos objetos, simples o sofisticados, siempre tuvieron su costado fetiche. Su touch de sutil seducción.
De cuero negro soberbio o de gamuza tibia marrón, pequeño o de forma cuadrangular, las féminas de variadas edades los portaron de un lado a otro y a través de las décadas con cierta distinción. Pero esta temporada sobrevino una revolución.
Los colores y formatos de las carteras se sacudieron la tradición algo rígida y dejaron invadirse por los colores atrevidos, los diseños provocativos, los tamaños inusuales. Claro que los clásicos lograron permanecer en cierto rincón, pero las luces se embelesaron con las nuevas tendencias. Para alegría de muchas, no va a dominar un uniforme cuasi-obligatorio como en otros años fue el blanco, negro o gris. Efectivamente hay un color para cada mujer. Las tonalidades que se pelean la cima son las fucsias, turquesas y violeta, pero de cerca las siguen unas cuantas más: como la camel, la azul, verde y celeste lavanda. También están los dorados y plateados opacos, para las más osadas y sus citas especiales.
Se enciende la luz verde para una gran diversidad de texturas y materiales, .como el de serpiente -a esta altura, ya más tradicional, pero siempre sexy-. Por otro, el vinílico sigue ocupando un lugar considerable. Práctico, económico y urbano, se adapta a las distintas vestimentas cotidianas.
Un material original es el junco entre tejido, que teñido en diferentes colores se puede usar para salidas al aire libre y para la noche informal. El cuero, no puede quedar afuera. La tendencia señala al de alto brillo (no el charol) como variante mimada.
Se sumó a la innovación colectiva y viene en colores fuertes como el violeta, rojo y verde. Una característica que se destaca: la combinación de materiales y las formas asimétricas. Una carterita de vinílico, puede tranquilamente tener unos detalles de cristal, unas mostacillas bordadas o unas tachas.
Otra: ya no es necesario tener los zapatos que hagan juego perfecto con la cartera, lo que sí deben mantener es cierta coherencia -al igual que con el resto de la indumentaria. |