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Las bolsas asiáticas vivieron una semana de ascensos generalizados entre los que destacaron el de Taiwán (+12,1 por ciento) y el del Nikkei japonés (+3,7 por ciento), apoyado este último en la promesa de que el Gobierno de Tokio comenzará a reorganizar la economía este mes.
También sobresalió el debilitamiento del dólar frente a casi todas las divisas asiáticas excepto el dólar de Hong Kong y el ringit malayo, que se mantuvieron estables, y con la atención puesta en las bolsas de Estados Unidos, que siguen sin una tendencia clara.
La semana bursátil en Asia estuvo dominada por la confianza y la recuperación de muchas de las divisas locales frente al dólar, que podría haber comenzado una fase de debilitamiento progresivo pese a negarlo el Secretario del Tesoro, Paul O'Neill.
Los mayores signos de debilidad se localizaron en Indonesia, con la bolsa a la baja casi un 5 por ciento por culpa del relevo en la presidencia de Abdurrahman Wahid y el ascenso al cargo de Megawati Sukarnoputri, que nombrará nuevo Gobierno la semana próxima.
En Tailandia la bolsa logró subir (+2,3 por ciento) en un momento delicado también para el primer ministro de Tailandia, Thaksin Shinawatra, quien fue exonerado en una ajustada decisión por el Tribunal Constitucional el viernes de los cargos por corrupción que pesaban contra él.
En Japón se confirmaron los pronósticos que apuntaban a una semana de calma después de la clara victoria del Partido Liberal Demócrata (PLD) del primer ministro Junichiro Koizumi y de sus dos aliados políticos en las elecciones parciales al Senado celebradas el domingo.
El índice Nikkei, el principal en la bolsa de Tokio, recuperó los 12.000 puntos que había perdido a mediados de julio amparado en las alzas de las empresas de alta tecnología tras la subida del 1,84 por ciento del Nasdaq neoyorquino.
Sin embargo algunos analistas japoneses creen que el respiro es sólo pasajero porque este mes el primer ministro Koizumi hará pública la primera fase de las reformas estructurales con las que ha prometido solucionar en un máximo de tres años las dificultades de este país.
En principio el mayor escollo serán los bancos japoneses que a fines de marzo acumulaban 32,5 billones de créditos irrecuperables (260.000 millones de dólares), informó esta semana la Agencia de Servicios Financieros. |