Lunes 3 de agosto de 1998

 








 

 

EDITORIAL
Embriaguez Política

D
esde hace meses los panameños están en lo que les gusta: la política. De repente, han olvidado el escandaloso aumento de medicamentos, el desempleo, el alza de la canasta básica familiar, las jubilaciones, y el cable, según expresión popular, que se están comiendo los productores agropecuarios.

El panameño, que no aprende las lecciones de la historia, una vez más ha dejado que le distraigan su atención por el referendo del 30 de agosto. Parece increíble que una emisora que realizó un simulacro de la consulta popular, haya polarizado con ese tema la atención nacional y los panameños discutan acaloradamente si hubo fraude porque los votantes fueron agitados convenientemente para favorecer el Sí.

El panameño, emotivo por antonomasia, no aprende. Ni siquiera puede discernir sobre las conveniencias de darle prioridad al tema político, mientras sigue el alza de los productos de primera necesidad que son los que inciden en su vida. A pesar de que en otras latitudes se ha rebajado drásticamente el crudo del petróleo, nada ocurre en Panamá y las autoridades actúan como si no les concerniera ese aspecto que puede reducir el costo de la vida.

Todo el mundo en Panamá está metido de lleno, pues, en la política. Todos los días se dan caravanas de automóviles promocionando el Sí y el No. Hasta las reinas bancarias se han tomado las calles y en horas no apropiadas obstaculizan el tránsito vehicular, pero nadie dice nada ni protesta. A eso le llaman ahora "fiesta democrática", la que ha pasado a ser sinónimo de anarquía.

Otro detalle es que nadie le hace caso a la Comisión de Justicia y Paz, ya que no se respeta el Pacto Etico Electoral. Y los ataques entre candidatos de gobierno y oposición siguen subiendo de tono, lo que nos da una idea de lo que serán los comicios electorales del próximo año.

Es una lástima que el pueblo panameño no haya madurado, ya que siempre lo seducen con las mismas cosas y las promesas electorales que después se lleva el viento. Pero el panameño es de los que tropieza con la misma piedra y posterga sus prioridades. Al final, los ve usted lamentándose de los malos gobiernos que hacen los pobres más pobres y los ricos más ricos.

El pueblo tiene que retomar los valores cívicos y morales. Pero en serio y descartar de una vez por todas a los demagogos. Sólo así logrará liberarse mentalmente y rechazar el estigma de que este país no lo compone nadie. Atados a ese fatalismo es que no progresamos. No son los carnavales los que debemos tomar en serio; es la política que nos permitirá hacer cambios trascendentales, profundos y de manera integral estructurar una Patria con un gobierno que sea moderno y progresista.

 

 

 

 


 

AYER GRAFICO
Aquellos tiempos cuando las urnas eran de madera y cristal en vez de cajetas.


CREO SER UN BUEN CIUDADANO
Sin embargo, abuso de las bebidas alcohólicas.


OPINIONES



 

 

PORTADA | NACIONALES | PROVINCIAS | DEPORTES | LATINOAMERICA | COMUNIDAD | REPORTAJES | VARIEDADES | CRONICA ROJA | EDICIONES ANTERIORES


   Copyright 1996-1998, Derechos Reservados EPASA, Editora Panamá América, S.A.