FAMILIA
"El cigarrillo me robó la voz" (II parte)
Aprender a hablar en esta
forma -ya sé hacerlo- es un proceso largo y difícil. Ya no
dispongo de una reserva de aire en los pulmones para poder hablar. Tuve
que aprender la técnica de extraer aire del esófago para poder
producir un sonido apagado. Generar este sonido es algo difícil y
agotador. Para hacerlo tengo que estar plenamente consciente de lo que hago;
tengo que olvidarme de todo, aún de lo que estoy haciendo, y concentrarme
por completo. Hace 27 años que lo hago.
Es algo complicado. El aire que respiro no es el aire con el cual hablo.
Si trato de respirar mientras hablo, se producirá un sonido que apartará
la atención de lo que estoy diciendo. Es muy importante respirar
poco al hablar, y hacerlo en forma tan leve que no produzca ningún
ruido extraño.
A menudo me preguntan:
"¿Cómo aprendió a hablar de nuevo?" Hace
27 años no se disponía de ayuda científica como ahora.
Era algo que tenía que aprender uno mismo, lo cual aumentaba la dificultad.
Cualquier progreso que haya hecho ha sido por mi esfuerzo.
Vez tras vez hacía el intento, y probaba todo medio posible, hasta
que al fin produje el primer sonido, no la primera palabra. Este fue un
momento cumbre en mi vida. Luego traté de recordar cómo había
producido dicho sonido. Practiqué sin cesar hasta que pude producir
voluntariamente dicho sonido.
Este fue el comienzo. Una vez que tuve la habilidad de producir sonidos
me esforcé para que tuvieran un significado reconocible. Me encerraba
en una habitación y grababa una sílaba hasta dominarla, y
luego una palabra en la misma forma, hasta que sintiera que podía
ser comprendida por los demás. Hice esto durante meses.
Yo era cantante antes de la operación; pero ahora es obvio que
no puedo cantar. Aunque he intentado hacerlo en varias ocasiones, no he
tenido éxito. Sin embargo progresé lo suficiente para volver
a mi trabajo como policía. Después de tres años en
este trabajo se me pidió que trabaja como secretario ejecutivo de
la Asociación Internacional que agrupa a los que han sufrido este
tipo de cirugía. Esta asociación tiene actualmente 278 clubes
en 47 Estados de los Estados Unidos y otros 16 países, con 30 mil
miembros activos.
La mayor parte de estos clubes imparten terapia o enseñanza para
hablar a los que han sufrido de esta operación a la laringe. Hace
20 años que dicha asociación está ayudando a los que
han perdido la voz como yo. Maestros y terapistas muy competentes utilizan
los mejores métodos para rehabilitar a dichos pacientes. Pero aún
con toda esta ayuda profesional es difícil aprender cómo hablar
hasta poder hacerse entender de los demás.
Particularmente me considero muy afortunado de haber sido capaz de desarrollar
una voz bastante clara. Hay muchos que no hantenido tanto éxito como
yo.
Otra desventaja de mi nueva vida es que no puedo nadar, pues el agua
entraría hasta mis pulmones. Tengo un canal o comunicación
directa de 20 a 25 cm., que va desde mi garganta hasta los pulmones. Por
esto no tengo control sore los objetos extraños que puedan entrar,
como lo hace una persona normal con sólo cerrar la boca cuando se
sumerge en el agua.


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