Lunes 3 de agosto de 1998

 








 

 

FAMILIA
"El cigarrillo me robó la voz" (II parte)

Aprender a hablar en esta forma -ya sé hacerlo- es un proceso largo y difícil. Ya no dispongo de una reserva de aire en los pulmones para poder hablar. Tuve que aprender la técnica de extraer aire del esófago para poder producir un sonido apagado. Generar este sonido es algo difícil y agotador. Para hacerlo tengo que estar plenamente consciente de lo que hago; tengo que olvidarme de todo, aún de lo que estoy haciendo, y concentrarme por completo. Hace 27 años que lo hago.

Es algo complicado. El aire que respiro no es el aire con el cual hablo. Si trato de respirar mientras hablo, se producirá un sonido que apartará la atención de lo que estoy diciendo. Es muy importante respirar poco al hablar, y hacerlo en forma tan leve que no produzca ningún ruido extraño.

A menudo me preguntan:

"¿Cómo aprendió a hablar de nuevo?" Hace 27 años no se disponía de ayuda científica como ahora. Era algo que tenía que aprender uno mismo, lo cual aumentaba la dificultad. Cualquier progreso que haya hecho ha sido por mi esfuerzo.

Vez tras vez hacía el intento, y probaba todo medio posible, hasta que al fin produje el primer sonido, no la primera palabra. Este fue un momento cumbre en mi vida. Luego traté de recordar cómo había producido dicho sonido. Practiqué sin cesar hasta que pude producir voluntariamente dicho sonido.

Este fue el comienzo. Una vez que tuve la habilidad de producir sonidos me esforcé para que tuvieran un significado reconocible. Me encerraba en una habitación y grababa una sílaba hasta dominarla, y luego una palabra en la misma forma, hasta que sintiera que podía ser comprendida por los demás. Hice esto durante meses.

Yo era cantante antes de la operación; pero ahora es obvio que no puedo cantar. Aunque he intentado hacerlo en varias ocasiones, no he tenido éxito. Sin embargo progresé lo suficiente para volver a mi trabajo como policía. Después de tres años en este trabajo se me pidió que trabaja como secretario ejecutivo de la Asociación Internacional que agrupa a los que han sufrido este tipo de cirugía. Esta asociación tiene actualmente 278 clubes en 47 Estados de los Estados Unidos y otros 16 países, con 30 mil miembros activos.

La mayor parte de estos clubes imparten terapia o enseñanza para hablar a los que han sufrido de esta operación a la laringe. Hace 20 años que dicha asociación está ayudando a los que han perdido la voz como yo. Maestros y terapistas muy competentes utilizan los mejores métodos para rehabilitar a dichos pacientes. Pero aún con toda esta ayuda profesional es difícil aprender cómo hablar hasta poder hacerse entender de los demás.

Particularmente me considero muy afortunado de haber sido capaz de desarrollar una voz bastante clara. Hay muchos que no hantenido tanto éxito como yo.

Otra desventaja de mi nueva vida es que no puedo nadar, pues el agua entraría hasta mis pulmones. Tengo un canal o comunicación directa de 20 a 25 cm., que va desde mi garganta hasta los pulmones. Por esto no tengo control sore los objetos extraños que puedan entrar, como lo hace una persona normal con sólo cerrar la boca cuando se sumerge en el agua.

 

 

 

 



 

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