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Hace una semana, visitamos el aeropuerto de Tocumen para recibir a una vieja amistad que venía de los Estados Unidos. Con grata sorpresa, vimos que la terminal aérea ha mejorado paulatinamente desde nuestras anteriores visitas, en especial con las secciones de arribo de viajeros y la instalación superior de partidas, donde están ubicados los counters de las aerolíneas.
Que bueno fue sentir que el aire acondicionado funcionaba a máxima capacidad, que las instalaciones estuvieran limpias, además que el perímetro del aeropuerto, igualmente sus instalaciones, estuviesen muy bien vigiladas por la seguridad estatal. Un punto a favor de las autoridades.
Entretanto, fue notable que el servicio de taxistas del aeropuerto tiene una buena atención a los viajeros, de que hay un poco más de orden con los demás sistemas de transporte selectivo privado, de las arrendadoras de autos y de los hoteles. Ya por lo mejor, Tocumen parece mucho más a un aeropuerto regular de primer mundo.
Empero, no todo era color de rosa. El único detalle inusual es que las pantallas de arribo y salidas de los aviones “estaban apagadas” durante la noche y la madrugada, sin saber los familiares si los vuelos confirman sus itinerarios regulares. Sería bueno que la Dirección de Aeronáutica Civil (DAC), facilitara de nuevo ese servicio para los usuarios de la terminal internacional.
Vale la pena comentar en estas líneas otra situación de que evidenció en los diarios locales sobre el asunto de la regulación aérea y la categorización de la terminal aérea de Tocumen, mejor conocida en el idioma de la aviación como PTY.
Aunque es cierto que las facilidades internas y la imagen general de la terminal no son elementos determinantes para subir o bajar el nivel de categoría de un aeropuerto internacional, según los parámetros de seguridad aérea de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA), la verdad es que siempre serán influyentes con respecto a la percepción global que los potenciales turistas, empresarios y clientes vayan a tener sobre nuestro país.
No dudamos que Panamá pronto tendrá nuevamente la Categoría A en seguridad aérea y el profesionalismo de la DAC, pero en el negocio del transporte aéreo de pasajeros y de carga, todos los elementos se juntan para hacer estudios o evaluaciones.
El aeropuerto de Tocumen todavía no ha visto llegar sus mejores tiempos. Pronto, Panamá deberá necesariamente expandir sus facilidades y de seguro volveremos a ser el centro de conexiones de las Américas. |