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Hay que hacer una diferencia entre una convulsión febril y una epiléptica.  |
Las convulsiones febriles (alteraciones de la actividad eléctrica normal del cerebro) se presentan en cerca de un 3% de los niños de cero a cinco años. Según la zona del cerebro que se active, las convulsiones que un niño puede presentar se manifestarán no solo mediante espasmos o contracciones de los músculos, sino también por la palidez de la piel, disminución de su frecuencia cardíaca, alteraciones del sentido del oído y de la vista, entre otros.
Hay que hacer una diferencia entre una convulsión febril y una epiléptica. Una convulsión epiléptica no está acompañada de fiebre y además, es reiterativa. Si por el contrario, la convulsión se acompaña de fiebre, el tipo de convulsión que se presenta es febril y por tanto, menos peligrosa.
CAUSAS
Las convulsiones febriles son espasmos corporales que en general duran poco tiempo y se originan cuando la temperatura corporal de tu hijo sube rápidamente incluso antes de que tú lo notes. Si tu bebé tiene la temperatura alta no quiere decir que necesariamente va a sufrir una convulsión febril, pues sólo una minoría de los bebés con fiebre la presentan.
Este inusual aumento de la temperatura corporal de tu hijo puede deberse, en la mayoría de los casos, a infecciones virales como la rubéola, que aparte de la fiebre alta y del brote no produce ninguna otra consecuencia considerable. Existen otros casos, extremadamente raros, en los que el aumento de la temperatura se debe a infecciones muy graves como la meningitis.
Si tu hijo tiene una convulsión febril, es muy probable que se ponga rígido y ariete los brazos, las piernas y los dientes. Sus ojos se pueden desviar hacia atrás y puede dejar de respirar por unos cuantos segundos. Seguramente te asustarás mucho al ver a tu hijo convulsionado, pero durante estos episodios es importante mantener la calma para poder protegerlo.
TRATAMIENTO
Aunque en el momento en que los bebés llegan al servicio de urgencias generalmente ya han superado el episodio, la actitud que tomará el médico es a de tranquilizante, explicarte la situación y pedirte información.
DURANTE UNA CONVULSIÓN
Protegerlo para que no se lastime, ubicado en un lugar despejado y de superficie blanda. Si es muy pequeño, sosténlo boca abajo sobre sus piernas. No lo contengas. Voltea su cabeza hacia un lado y sácale de la boca cualquier vómito o saliva que pueda obstruirle la respiración. Si es posible, anota el tiempo que dura la convulsión.
DESPUÉS DE LA CONVULSIÓN
Revisa si tu pequeño se lastimó. Desabriga al niño, suminístrale acetaminofén y báñalo con agua tibia para reducirle la fiebre. Acuesta al niño para que duerma, es norma que sienta sueño después de una convulsión. Contacta al pediatra para que examine a tu hijo y halle el motivo de la fiebre.
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