FAMILIA
Las políticas públicas del Estado no favorecen a la familia
Francisco Beens
POSIBLES VIAS DE SOLUCION
Aceptemos que lo leído
en esta columna sobre la familia es bastante sombrío y no es precisamente
muy halagador. Pero, así es nuestra realidad. Y mientras no la reconozcamos
y no la aceptemos como nuestra, por más cruda que sea, no nos será
posible iniciar un proceso de saneamiento y de recuperación.
En cuanto a las respuestas ante la situación actual existen dos
tendencias opuestas:
- Por un lado existe la tendencia muy normal de querer retornar a sus
raíces tradicionales de la cultura y de la religión. Muchos
esperan encontrar en ellas la solución al "caos" actual.
Existe, sin embargo, el peligro no tan imaginativo que este retorno se
convierta en un fundamentalismo y fanatismo irracional, "una expresión
de la inmensa decepción experimentada ante el modelo occidental
de modernización, consumo, crecimiento económico y progreso
social que nunca ha cumplido su promesa en la mayoría de los países
en vías de desarrollo y que ha llevado deshumanización a
las regiones industrializadas".
- Por otro lado existe también la tendencia de querer racionalizar
y justificar todo. En este sentido cualquier tipo de matrimonio y familia
es bueno. Es la tendencia de declarar como moralmente aceptable todo lo
que es factible: es, pues, aceptar un relativismo absoluto, característica
de la cultura postmoderna. Y es precisamente esta tendencia la que nos
ha llevado al "caos".
Personalmente creemos que hay que superar ambas tendencias:
- Por un lado hay que aceptar y promover los valores del matrimonio y
de la vida familiar que se inspiran en el cristianismo porque todo parece
indicar que sus modelos son los más humanizados.
- Y por otro lado hay que aceptar que no todo el mundo debe o pueda vivir
estos valores ya sea por razones culturales, ya sea por razones personales.
Por nuestra parte, estamos convencidos que la situación actual
nos brinda una oportunidad única de forjar un nuevo tipo de matrimonio
y de familia, mucho más humano y basado sobre un mayor sentido de
igualdad, de equidad, de respeto y de responsabilidad compartida. La evidente
crisis actual debe verse como una crisis de crecimiento, o bien nos estancamos
e iremos de mal en peor, o bien asumimos el reto de la historia. La renovación,
sin embargo, no vendrá así por así, caída del
cielo. Será el resultado de todo un proceso de crecimiento, de maduración
y de una verdadera humanización, tanto al nivel personal como al
nivel de la comunidad nacional, pero sobre todo a nivel de las parejas.
También debemos reconocer que existe a nivel mundial una toma
de conciencia cada vez mayor del gran valor de la familia y de la urgente
necesidad de apoyar y de promover la misma como célula básica
de la sociedad y de donde debe surgir una verdadera renovación de
la misma sociedad. El mero hecho que las Naciones Unidas proclamó
el año 1994 como el Año Internacional de la Familia ya es
en sí muy significativo.
Además, debemos estar conscientes que la situación de los
valores y de la familia tal como se presenta dentro de nuestra comunidad
nacional, no es una situación aislada. Tal como lo demostramos anteriormente,
es el resultado de una evolución histórica de varios siglos.


|



|
Mujeres negras son propensas a morir de cáncer
de pecho
 |