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Hoy es el parto del Partido Popular. La Democracia Cristiana entierra un pasado de casi 31 años para transformarse y atraer figuras de otras corrientes, la mayoría antiguos simpatizantes del banquero Alberto Vallarino.
La bandera blanca que sirvió de fondo a la estrella verde formará parte de la historia. El Partido Popular tendrá un nuevo color: el azul, y aunque no combine, la estrellita sobrevivirá.
No se esperan sorpresas. Rubén Arosemena será elegido presidente. No se le ven opciones a sus adversarios Erasmo Mendoza, un dirigente de los sindicatos canaleros, y a Silvio Quiñónez, un veterano de Vietnam.
La secretaría general la tiene asegurada Milton Henríquez, pero se dará una dura batalla en las cuatro vicepresidencias entre José Domingo Torres, Guillermo Márquez, Cecilio Moreno, Camilo Brenes, Priscila Weeden, Jorge Hernán Rubio, Mario Ruiz y Carlos Abadía.
La principal incógnita del colectivo es determinar si se inclina hacia Martín Torrijos o Alberto Vallarino con miras a los comicios del 2004.
La tesis que parece prevalecer es la centrista del "Clan la Salle" al que pertenece Rubén Arosemena, ya que el futuro presidente del Partido Popular proyecta anunciar hoy que "no están cerrados a ninguna opción, sino abierto a las mejores opciones".
El Partido Popular mantendrá los principios socialcristianos del PDC y estará afiliado a la IDC. |