Para ese porcentaje de panameños que desean cortar de plano con cualquier posibilidad de segunda parte para el actual gobierno PRD, el camino parece bifurcarse en dos opciones: una alianza opositora Panameñista, y otra de Cambio Democrático.
A este momento, ambas opciones aparentan estar bastante equilibradas, y ese precisamente es el problema para ellas, porque no ofrecen claras posibilidades de victoria ante el partido gobernante.
A nivel de membresía, la unión de fuerzas entre Cambio Democrático y Unión Patriótica sumaría 224 mil adherentes de ambos partidos; menos de los 325 mil que saldrían de concretarse la alianza entre Molirena y el Panameñismo.
Sin embargo, a nivel de las preferencias del electorado, el asunto se complica más, ya que la más reciente encuesta de Dichter & Neira ubica a los candidatos presidenciales de ambas fuerzas prácticamente empatados. Juan Carlos Varela del panameñismo marcó 22.5%, y Ricardo Martinelli del CD atrajo al 22.4% de los encuestados.
En las bocas de los dirigentes opositores palabras sobre unidad se mantienen. Pero las acciones... eso es otra historia. Martinelli ha expresado que la alianza opositora implicará "sacrificios personales" en favor del pueblo. Pero es fácil hablar de ceder, cuando su visión de alianza está precondicionada a que él vaya a la cabeza, y que sea el resto quienes declinen.
Por el otro lado, Varela solo esperó que salieran los primeros resultados de las primarias de su partido, para asegurar al país que no había ganado una candidatura para bajarse.
La oposición se está dificultando a sí misma la viabilidad de la victoria en el 2009, y el voto castigo al PRD podría no ser suficiente para voltear la tortilla.