Aunque no se trata de la tan esperada cura, hubo buenas noticias la pasada semana para quienes luchan contra el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), que produce el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).
¿Y qué fue? Pues, que la expectativa de vida para los contagiados de VIH ha mejorado sustancialmente. De acuerdo con un estudio revelado por la revista científica The Lancet, hoy en día, una persona con VIH vive en promedio 13 años más que sus similares en 1996.
A 25 años de haberse descubierto el virus, se trata de un avance notable. Pero aquí hay un detalle: se trata de estadísticas que solo corresponden a los países desarrollados. Una persona de 20 años con HIV en un país rico, podría vivir hasta los 43 años perfectamente, quizá más. Pero Panamá no es un país desarrollado, con todo y la tan cacareada ola de desarrollo de los últimos 3 años.
Hace años que el SIDA no es consdierado el "cuco" que era en los años 80. En aquellos días, el temor a la enfermedad logró difundir un poco más el uso del condón y forzó a muchos (al menos temporalmente) a tener una pareja fija, sin "perrerías".
Pero el miedo se fue perdiendo, y ahora con informaciones como la del estudio de The Lancet, es probable que ya a nadie le importe contagiarse con VIH. Van a seguir con 3 y 4 parejass diferente por mes, y sin condón, exponiendo a sus esposas
os (y casi con seguridad a los hijos que salgan de cualquiera de esas relaciones) a una vida con VIH; que si bien ya no será una sentencia de muerte, sí es una situación de libertad condicional.
Al final, todo se trata de RESPONSABILIDAD: Tomar las decisiones de nuestras vidas tomando en cuenta las consecuencias y repercusiones para nosotros y nuestros seres queridos. Si no nos importa nuestra propia vida, por lo menos seamos responsables por nuestros hijos.