Hace unos días leí en un periódico de la localidad que se han iniciado proyectos hidroeléctricos que en los próximos años permitirán aumentar la capacidad generadora del país en unos 700 MW adicionales, de los aproximadamente 1,400 MW que tenemos ahora mismo instalados. Esto es una muy buena noticia, ya que aún tengo muy fresca en mi mente la amenaza que tuvimos hace unos dos meses, de tener nuevamente apagones programados, justo antes que iniciara la estación lluviosa.
Sin embargo, aún veo con preocupación que algunas personas siguen opuestas a las hidroeléctricas, e incluso alegan que ya hay suficientes en el país. Generalmente son ambientalistas, y es difícil no sentir simpatías por quienes se preocupan por conservar el medio ambiente. Sin embargo, una cosa es buscar un equilibrio entre las necesidades humanas y el ambiente, y otra es pretender que acabemos con el desarrollo. Lo primero es razonable, y lo segundo, antihumano.
Quisiera que alguna de estas personas que se oponen a las hidroeléctricas en proyecto me explicaran entonces por qué estuvimos este año a un pelo de sufrir apagones programados.
Quisiera que me expliquen también de dónde obtendremos la electricidad necesaria para continuar satisfaciendo las necesidades residenciales, de salubridad, médicas, industriales y comerciales de nuestra población, sobre todo cuando la alternativa de quemar derivados del petróleo para producir electricidad está haciendo que paguemos luz carísima.
Las únicas alternativas realistas en estos momentos, a la construcción de más hidroeléctricas son: a) plantas térmicas a base de carbón, que genera electricidad muy barata, pero los ambientalistas también se oponen porque alegan que contamina el aire; b) plantas térmicas a base de derivados del petróleo, que en estos momentos y por varios años más, será carísimo; c) apagones programados. ¿Cuál de esas opciones es la que proponen los que están en contra de que se construyan más hidroeléctricas?