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CREO SER UN BUEN
CIUDADANO
Sin embargo, no protejo a los niños de la droga
Las familias panameñas, más que campos de protección para los jóvenes, parecieran haberse constituido en caldos de cultivo para la adicción, y de todo tipo. Estamos dejándoles a los chiquillos las manos libres, educándolos sin mayores valores y lanzándolos a una aventura destructiva. Tal vez por ello hay tanta violencia en las calles, y tanto dolor en la cárceles. Cuando los panameños entendamos que nuestras familias deben constituirse en escudos protectores para la maldad que hay en la calle; que no debemos dejar que entre el mal, poniendo el pecho para que no toque de frente a nuestros hijos, estaremos construyendo una patria nueva.
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