Uno de los 23 surcoreanos en manos de los talibanes murió asesinado en el este de Afganistán, donde además fueron liberados un periodista danés y sus dos colaboradores, tras ser secuestrados pocas horas antes, informaron a Efe varias fuentes oficiales.
"Estaba enfermo, no podía caminar y los talibanes le dispararon", dijo a Efe Khowaja Sedeqi, miembro de la delegación de mediadores que lleva a cabo las negociaciones con los insurgentes.
Un portavoz talibán, Qari Yousif Ahmadi, también confirmó la muerte del misionero, aunque no especificó las circunstancias en las que ésta se produjo.
La Policía encontró el cuerpo del fallecido horas después en la provincia de Ghazni, con varios orificios de bala en la cabeza, el pecho y el estómago, según confirmó a Efe el general Alishah Ahmadzai, jefe policial de la región.
La preocupación por las vidas de los rehenes comenzó con el anuncio de los secuestradores de que planeaban ejecutar a algunos de los rehenes porque las autoridades no habían respondido a sus demandas.
Los talibanes habían reclamado la excarcelación de ocho miembros de su grupo a cambio de liberar un idéntico numero de rehenes, pero al no recibir una respuesta por parte de los mediadores afganos, anunciaron que iban a comenzar a ejecutarlos.
Posteriormente, uno de los miembros del equipo de mediadores, que pidió no ser identificado, dijo a Efe que el pago de un rescate, cuyo valor no reveló, había evitado temporalmente la acción de los secuestradores y añadió que las negociaciones continuaban para lograr su liberación definitiva.