El entrenador Florencio Aguilar, el principal responsable del éxito de Irving Saladino, expresó ayer que factores como la pista y el viento influyeron mucho en la actuación de su pupilo durante la final del salto largo celebrada el martes en el Estadio "Joao Havelange", en Río de Janeiro, donde se lleva a cabo la XV edición de los Juegos Panamericanos.
"Él se estaba quejando de un espasmo en la pierna izquierda, la misma donde sufrió la lesión en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, pero ayer (el martes), el problema más que todo radicó en la pista, que era muy rápida y estaba mojada, y en la brisa, que cambiaba constantemente. También influyó la presión de sentirse obligado a darle el oro a Panamá", indicó Aguilar.
Para el instructor, lo ideal es que el viento sople en una sola dirección, para hacer más fácil la ejecución del salto. "Cuando se presentan condiciones poco favorables, y el viento da problemas, por más que el técnico le diga al atleta que eche hacia atrás o hacia adelante, éste tendrá dificultades para sacar un buen salto. Por eso es importante que el saltador tenga la capacidad de hacer sus ajustes e Irving la tiene, por lo que siempre estuve seguro de que avanzaría", añadió.
A la final del salto de longitud se presentaron 12 atletas, cuatro quedaron eliminados en la primera ronda por sus pobres resultados en sus tres intentos iniciales.
Con las marcas realizadas en sus dos primeros brincos, de 6,66 y 7,69, respectivamente, Saladino puso en duda su clasificación, pero en el tercero, en el que alcanzó los 8,13, "se vio la capacidad que tiene de ajustarse", reiteró Aguilar.
"La pierna izquierda, donde tiene la dolencia, es con la que él se impulsa, pero no es nada grave. El siempre recibe tratamiento", aseguró el hombre con quien Saladino saltó sus primeros ocho metros.
En las gradas del Estadio "Joao Havelange", el instructor brasileño Nélio Moura fue quien asistió a "El Canguro".