La reapertura del caso por los sobornos a legisladores y otros políticos para aprobar a fines del 2001 el contrato del Centro Multimodal e Industrial de Servicios (CEMIS), sin duda que es un dardo que apunta hacia las esferas del hoy opositor Partido Revolucionario Democrático (PRD).
Las grabaciones de algunos de los protagonistas del escándalo aportadas al Ministerio Público por el exmandatario Ernesto Pérez Balladares, donde se confirma la recepción de sobre de dinero para respaldar el proyecto, fueron determinantes para variar la intención inicial de la Corte Suprema de Justicia, de archivar nuevamente el proceso.
Todo indica que fue una decisión presionada por una opinión pública asqueda de tanta corrupción. Habrá que ver cuáles serán los argumentos jurídicos que se utilicen para reabrir las investigaciones del CEMIS, tomando en consideración que ya hubo un pronunciamiento previo de la máxima corporación judicial ordenando el archivo del expediente.
Quizás ahora el blanco de las investigaciones ya no serán Carlos Afú ni Mateo Castillero, sino otras figuras perredistas que salen a relucir en las grabaciones que aportó Pérez Balladares.
Para nadie es un secreto que en el 2002 muchos, tanto del PRD como del oficialismo de entonces, querían enterrar el CEMIS, porque fue un escándalo que salpicó a casi toda la clase política. Ahora con nuevos actores en el escenario, podría ser más fácil la investigación.
A pesar de los más de siete años trascurridos desde la denuncia de los sobornos, el Ministerio Público puede recurrir a los testimonios de los involucrados y a una revisión exhaustiva de las cuentas bancarias de los mencionados para tratar de estructurar un caso fuerte.
Ojalá que se adelante una investigación profunda y ibjetiva para que todo el escándalo desatado en torno al CEMIS, no sea como llamarada de capullo.