Cada vez que "El Canguro" colonense Irving Saladino se para al frente de la fosa de salto largo, a sus familiares y amigos los invade una rara mezcla de nerviosismo y alegría.
"Esto es como en todos lados, cuando uno tiene a un hijo o a un familiar compitiendo, tiende a ponerse así, nervioso. Mi esposa es la que se pone más nerviosa, yo también me pongo así, pero sé sobrellevar las cosas", manifestó don David, padre del atleta.
Ayer, en el rostro de Cristina de Saladino, madre de saltador, se notaba aquella sensación de angustia que iba aumentando a medida que en TVMax, Canal 9, se anunciaba que se acercaba la presentación de su hijo en los XV Juegos Panamericanos de Río de Janeiro.
"Siempre que él va a saltar, donde quiera que vaya, me atacan los nervios", dijo.
En la barriada "Altos del Atlántico", en Colón, las calles, en la tarde de ayer, estaban desiertas; en cada hogar la gente contemplaba el televisor a la espera del resultado del ídolo del barrio, que se clasificó sin despeinarse a la final, que se disputará hoy.
Don David expresó que el pueblo panameño puede estar tranquilo, "porque con el favor de Dios, esa medalla se viene mañana (hoy) para Panamá". "Nosotros nos ponemos nerviosos, pero confiamos en nuestro hijo, por la preparación que tiene y por lo disciplinado que ha sido", comentó.
"En realidad me siento feliz, lo importante es que se clasificó para la final", declaró la señora Cristina, quien incluso, se atrevió a pronosticar que "El Canguro" batirá hoy la marca panamericana de 8, 75 en poder del norteamericano Carl Lewis.