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Con sus caritas ingenuas e ignorantes de los abusos a que son sometidos por parte de sus propios padres y de la sociedad que lo permite, niños y niñas caminan entre la basura. Fotos Yodalis B.  |
Como algo inconcebible pero real, está a los ojos de nuestros gobernantes, la situación de los "niños pepenadores" del distrito de La Chorrera, que mientras que otros de su edad se dedican a estudiar, preparándose para un futuro cada vez más exigente, ellos rebuscan entre la basura y los gallotes, objetos que le permitan llevar unos reales a sus casas.
Eran las 10:00 de la mañana de un lunes cualquiera y allí estaban, descalzos y hambrientos, los niños del futuro como se mencionan en muchos discursos de políticos y gobernantes, que con su indiferencia a casos como éstos, solo los condenan a la pobreza eterna.
Con sus caritas ingenuas e ignorantes de los abusos a que son sometidos por parte de sus propios padres y de la sociedad que lo permite, niños y niñas caminan entre la basura, disputándose los desperdicios con las aves de rapiña, porque de eso depende también la comida que puedan llevar a sus mesas. La mayoría según ellos mismos confesaron, no están en la escuela, a pesar que sus edades oscilan entre 5 y 12 años, los cuales en su mayoría no asisten a la escuela.
Lo peor de todo es que no se trata de niños que han dejado de ir a la escuela, sino que muchos jamás han ido, tal es el caso de una niña quien solo sabía como se llamaba, pero no su edad; fue su hermana un año mayor, la que contestó, ella tiene 11 años.
Sin embargo, sus padres, conscientes del maltrato y abuso a que tienen sometidos a sus hijos, se mostraron molestos y trataron de ocultarlos o por lo menos sacarlos de la basura, negando que sus hijos no estuvieran en la escuela, alegando que ese día no habían ido porque había llovido...¡que causalidad!.
Tampoco admitieron que ellos se dedican junto con sus hijos a recoger objetos entre la basura para subsistir, ya que al menos uno bastante mal encarado, dijo que él no vive de eso, solo que de vez en cuando van al vertedero a buscar comida para los puerquitos.
La subdirectora regional de educación de Panamá Oeste, Eloisa de Juncá, sobre éste tema dijo que la ley es bien clara cuando establece que la educación es gratuita, pero obligatoria hasta los 15 años de edad. Aunque dijo desconocer de ésta realidad, se comprometió a realizar una visita social al vertedero de La Chorrera y hacer una reunión con los docentes para tomar algunas medidas de tipo social, para posteriormente dirigirse hacia las autoridades competentes, que serían el Ministerio de la Familia y la Policía de Menores para tomar acciones contra esa situación.
La profesora Juncá dijo contar con el apoyo de muchas instituciones a nivel de las escuelas que reciben alimentación, por lo menos desayuno y almuerzo, además de otras instituciones como la Ciudad del Niño, con la cual podrían conseguir un espacio para éstos niños que no están recibiendo educación.
Entre tanto, la coordinadora regional del Ministerio de la Mujer, la Niñez y la Familia, Ana de Moreno, sobre el mismo tema dijo que aunque el trabajo en los niños data de tiempos remotos de la historia, esto no debe darse, ya que va en contra de los derechos de los niños y las niñas.
Moreno, se refirió a los niños de los supermercados, por desconocer también la situación de los niños pepenadores, con los cuales se ha hecho ya un estudio que reflejó que los padres de familia no les interesan que sus hijos continúen sus estudios para sacarlos de ese medio, sino que el niño lleve dinero a la casa.
Recalcó, que aunque en muchos de éstos casos, los padres aducen que no cuentan con un trabajo, no es responsabilidad de los niños proveer los recursos para el hogar, porque así como él lo hace, lo puede también hacer el padre o la madre, porque al traerlos al mundo adoptan una responsabilidad.
Para la funcionaria, se hace necesario hacer un trabajo en conjunto con otras instituciones para analizar porque ese niño está en la basura, porque puede ser que hayan nacido allí como ocurre en Cerro Patacón, ya que lo fundamental es que no abandone la escuela, vaya a la escuela, reciba su alimentación y tenga sus vacunas.
Por su parte, la trabajadora social, Débora de Ramírez, quien ha hecho varias visitas al lugar, se trata de familias que viven cerca del vertedero y otras que van en busca de objetos para vender, cuyos niños en su mayoría no van al colegio y están en una pobreza extrema.
Subrayó la funcionaria de salud, que la mayoría de los padres de éstos niños, demuestran poco interés en cuanto a la parte educativa, muchos de los cuales ha sido citados al Centro de Salud de Altos de San Francisco, para un seguimiento y todavía no lo han hecho.
Lamentó que en el caso de los niños pepenadores, se vayan a quedar sin ningún tipo de estudios sólo dependiendo de la pesca que realizan sus padres en los manglares que rodean el vertedero y de la actividad que llevan a cabo en el basurero, al no habérsele brindado la oportunidad de estudiar.
Afortunadamente en todo hay excepciones, ya que mencionó que varias familias fueron citadas al centro y los padres accedieron a mudarse del vertedero al sector de La Mitra, donde sus hijos pudieran estudiar, lo cual fue verificado en visita posterior. |