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EDITORIAL
¡Despierta asegurado!
Hasta el momento nadie se explica el por qué la alta morosidad que tienen algunos patrones con la cuota de los obreros que cotizan al Seguro Social. Descontar dicha cuotas y no remitirlas a la institución evidentemente constituye un acto de apropiación indebida y eso lo saben los patronos que evaden esta responsabilidad.
El Seguro Social podría tomar medidas coercitivas como la no entrega de fichas o el secuestro de bienes de patronos morosos, pero el Seguro Social ha sido tan flexible que nadie parece hacerle caso a las tímidas listas que publican en los medios de comunicación.
Queremos reiterar que la cuota del Seguro Social se paga por descuento directo y por adelantado, por lo que no se atiende de caridad a los asegurados. Sin embargo, el gobierno regatea aumentos a los jubilados y pensionados. Sin embargo, hay que reconocer que la ley que sanciona hoy el Ejecutivo para crear un Fideicomiso para financiar el aumento en las pensiones de laos jubilados, es al menos un avance. No obstante, el gobierno tiembla ante la mínima amenaza de los médicos de hacer paros, ahora que están demandando el pago de horas extras, cuando ni siquiera cumplen el horario reglamentario.
Los administrativos del Seguro Social no meten una, según reza el adagio popular, ya que estando en conocimiento de la falta de personal que tiene la institución ha colocado agentes de seguridad para impedir el acceso a familiares de los enfermos, lo que complica y satura el trabajo de las auxiliares y enfermeras, cuando lo que debieron hacer fue aumentar y adiestrar nuevo personal que solucionara en parte este problema que se ha ido agravando. Es otro ejemplo de la burocracia criolla. Con paleativos no se pueden solucionar las anomalías que han existido en el campo de la salud. Hacen falta cambios integrales, lo que incluye la metodología del sistema.
Vislumbramos que pueden quedar en nada los asuntos que han conmovido la conciencia nacional como lo fueron las 14 muertes de pacientes de hemodiálisis, los fallecidos por sobrerradiación en el Hospital Oncológico y el escándalo financiero el Proyecto Colectivo de Vivienda del Seguro. Panamá es un país que hace mucha estridencia y que olvida rápidamente. Lamentablemente, eso parece ser cosa de nuestra idiosincrasia y que hace que nos determinen como "llamarada de capullo".
Los incidentes en materia de salud debieran ser un aldabonazo a la conciencia nacional, pero a los panameños nos deprime esa amnesia histórica de la que hacemos gala, ya que nos seducen con fiesta, espectáculos y otros asuntos sin trascendencia.
Los que gobiernan nos han tomado la medida y explotan nuestro prejuicio y por eso han mantenido la hegemonía en el dominio político. El asegurado nuestro tiene que evitar la somnolencia y el adormecimiento provocado por oportunistas. Debe despertar ya de letargo.
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PUNTO CRITICO |
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