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Las diversas opiniones sobre el uso de textos escolares de autores nacionales, me obliga, como panameña y educadora, a plantear mi opinión sobre el acierto del uso del libro como texto escolar, para las escuelas oficiales y particulares del país.
En Panamá, como en otros países, se hace obligatorio facilitar todos los recursos académicos a sus nacionales, quienes se comprometen a colaborar con el desarrollo del país, en este caso, los autores y autoras, mediante la elaboración de textos escolares, para la formación de los estudiantes que cursan su educación en este país.
Por experiencia, puedo anotar que el Ministerio de Educación, la UNESCO, la SECAB, OEA, BID, entre otros organismos y agrupaciones, han desarrollado diversos cursos y seminarios tendientes al mejoramiento y transformación del enfoque en la elaboración de los libros, especialmente los denominados textos escolares, también los lineamientos para las obras complementarias o materiales de lectura en la educación primaria y secundaria.
Los autores y autoras nacionales han tomado estos cursos y están preparados; así lo demuestran sus libros, con este nuevo enfoque constructivo, donde el autor mantiene un diálogo con el lector, que será el o la estudiante, con el fin de acercar la comprensión de sus lectores y por ende, la empatía por la lectura.
Quienes hayan revisado los textos escolares podrán darse cuenta que llenan todos los requisitos que exige el Ministerio de Educación: atractivo, didáctico, coherente con el programa que rige cada asignatura, lenguaje sencillo, redacción adecuada, ilustraciones de acuerdo con nuestra realidad e idiosincrasia. Además, estas obras cumplen con las leyes del país.
Por consiguiente, es un deber de todos los panameños defender al autor nacional, como también a los artistas, productores, industriales, y a toda empresa nacional, siempre que presente un trabajo de calidad, como es el caso de los textos escolares panameños, que no tienen nada que envidiar a los extranjeros, muy por el contrario, los extranjeros adolecen del conocimiento real de nuestras costumbres, modismos o regionalismos de nuestra cultura, que se reflejan a través de ejemplos en el desarrollo de muchos temas, de acuerdo con la asignatura. La ley sobre los textos está adecuadamente concebida. Defendamos el producto nacional de calidad.
Las escuelas particulares deben utilizar el texto de autor nacional y otro, si en la asignatura no existe en nuestro medio. Los extranjeros complementarán las investigaciones o profundizarán aquellos temas que así lo solicite el docente, aunque no especifique en los programas; esta sería la libertad de continuar estudiando o profundizando temas, que a ninguna persona se le deberá coartar. Pero para efecto de lo señalado en el Programa Oficial, estaría establecido en los textos escolares, cuyas pruebas se enmarcarían en la programación oficial. |