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Soldados surcoreanos montan la guardia cerca de la Zona Desmilitarizada que separa las dos Coreas.  |
Rusia acogió ayer con inquietud los informes surcoreanos sobre el despliegue por parte de Corea del Norte de nuevas baterías de misiles capaces de alcanzar Japón y el refuerzo de su artillería pesada que apunta a Seúl.
Cuando aún no se han apagado los ecos del anuncio por Corea del Norte de que posee plutonio suficiente para cargar seis bombas atómicas, la diplomacia rusa tuvo que hacer horas extraordinarias a fin de conocer el alcance de la nueva amenaza de Pyongyang.
El ministerio de Defensa surcoreano denunció que Corea del Norte ha desplegado nuevas baterías de misiles de largo alcance Rodong 1 capaces de reducir Tokio y otras ciudades japonesas a cenizas si son armados con las cabezas nucleares que Pyongyang podría obtener antes de fin de año.
Los Rodong, misil basado en el SCUD de origen soviético pero con un radio de 1.350-1500 kilómetros, pueden ser dotados además con cargas biológicas y químicas; según los datos de inteligencia rusos, Corea del Norte podría contar con 600 SCUD B/C capaces de alcanzar blancos a 300 kilómetros, además de un centenar de Rodong.
Pero lo más preocupante del informe es que el régimen comunista podría haber iniciado la instalación de los misteriosos misiles Taepodong 2, con un supuesto alcance de hasta 4.300 kilómetros y capaces de llegar a la costa de Estados Unidos. Alexandr Losiukov reveló hace dos días que Rusia ya ha comenzado a tomar medidas preventivas ante el riesgo de que "estalle un conflicto con el posible uso de armas nucleares".
"Rusia comienza a prepararse para una guerra nuclear", no obstante, ponía en duda la efectividad de esas "medidas" anunciadas a bombo y platillo por el Kremlin en las regiones del Extremo Oriente ruso aledañas a Corea del Norte. |