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La muerte del veterano ex presidente, Joaquín Balaguer, ha tenido mucho impacto en América Latina por su trayectoria política que lo llevó siete veces a la presidencia de la República Dominicana.
El dominicano tiene mucho parecido al panameño por aquello que somos caribeños y nos unen historias paralelas, entre ellas, hemos sufrido invasiones estadounidenses.
Balaguer fue escogido cuantas veces se presentó a una elección, y en especial, en momentos de crisis nacionales se constituyó en solución y balance.
Fue grande este hombre que murió a los 96 años porque tuvo el sustento de su cultura y su intelectualidad, demostrando que cuando se es culto y político, no se necesitan las bayonetas para llegar al poder.
Fue un niño huérfano, vendedor ambulante. En una oportunidad llegó a una gallera para realizar la venta de su mercancía; en dicha gallera se encontraba el dictador Leonidas Trujillo, a quien le llamó la atención la destreza con la que se desenvolvía.
Entonces, Trujillo dio la orden que trajeran a su presencia a Balaguer y quedó sellado su destino, lo envió a estudiar para luego convertirse en su asesor personal.
Sin embargo, el ex presidente fallecido tuvo la capacidad de entender la historia y todos conocemos el final de su vida.
Es más, su trabajo al servicio del pueblo dominicano queda como un caso único, al llegar al poder siendo un no vidente. |