OPINION

REFLEXIONES
Vuelve la presión china contra Panamá

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Por Carlos Christian Sánchez
Asesor Diplomático

La semana pasada, una delegación de legisladores panameños visitó la República Popular de China. Li Peng, uno de los altos jerarcas chinos, cuestionó el reconocimiento diplomático de Panamá hacia la enemiga de Pekín, la República China en Taiwan (ROC). Lo lastimoso del asunto no es el descaro de la injerencia de los chinos comunistas en la política exterior panameña, sino el silencio de los legisladores istmeños presentes, quienes ni se atrevieron a contradecir al jefe asiático.

Pocos saben que algunos legisladores que visitaron China Popular, antes habían viajado a Taiwan. Por supuesto, hay que hacer comparaciones entre las bondades de los dos sistemas antagónicos chinos, en lo referente al poderío económico y la pujanza de ambas sociedades chinas, solamente divididas por el Estrecho de Formosa. Empero, hay algo muy simple que hace diferir la cuestión del reconocimiento diplomático panameño hacia Taipei, y no hacia Pekín. Y no es el tema de las contribuciones millonarias.

La situación de los derechos humanos y la falta de libertades políticas amplias en China Popular, siguen siendo la contrapartida en la carta de presentación de Pekín en el exterior. Hace poco, durante el cambio de mando en la región autonómica de Hong Kong, miles de manifestantes chinos protestaron por la represión política contra los disidentes pro democracia, presos en el vasto territorio continental del país celeste.

En la nación más poblada del mundo no hay libertad de expresión, no se consideran los derechos laborales ni el respeto humano, además, ni se estudia darle opción a las reclamaciones autonómicas de regiones como el Tibet o Sinkiang Uigur, seminaciones dentro de China Popular. Por ello, jamás Taiwan optaría por reunificarse con el Continente chino. Panamá es una nación democrática y, por ende, la política exterior istmeña basa su precepto en la defensa de los derechos políticos, la libertad humana y el libre comercio. Por supuesto, que China Popular es una potencia mundial que debemos considerar, empero con las presiones y amenazas, sería difícil que el gobierno panameño cambie su postura de reconocer a Taipei, para ganar unos dólares más si abrimos una embajada en Pekín.

Para Panamá, entonces, no queda otra opción que seguir su alianza estratégica con Taiwan, pues es una puerta de entrada segura al comercio del istmo con el Asia. Indudablemente, la cooperación técnica de la ROC Taiwan es mucho más importante en Panamá. Recordemos siempre la experiencia de Sudáfrica y Uruguay, que una vez tuvieron relaciones diplomáticas con Taiwan, pero cambiaron su parecer al reconocer a China Popular, dizque porque habría más ventajas comerciales con Pekín.

Cual fue la sorpresa de estas naciones, al darse cuenta que no había ese mercado inmenso de consumidores en el Continente chino, como se les vendió. Sudáfrica perdió sus enlaces empresariales y su centro aéreo portuario en el Asia, mientras que Uruguay no pudo nunca vender sus excedentes de carne vacuna, tal cual lo hacía con Formosa.

 

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