CUARTILLAS
Responsabilidad

Milcíades A. Ortiz Jr.
Nada vez que ocurre un conflicto
entre trabajadores y patrones, recuerdo un artículo que escribí
hace años, donde señalaba la necesidad de darles mejores condiciones
de trabajo y salario a los empleados.
Indicaba que si bien es cierto que el capitalista arriesga su dinero
en un negocio, también es correcto que son los trabajadores los que
harán desarrollar ese dinero y dar ganancias.
A veces hay casos extremos, donde se paga poco al obrero y el patrón
recibe entradas millonarias, lo que no es justo desde un punto de vista
social.
Luego de escribir ese artículo me encontré con un conocido
español, dueño de una fábrica de muebles. Me dijo que
había leído mi material y que no me quería contradecir,
porque en el fondo era correcto. Pero él tenía experiencias
en contra de los trabajadores, que debían ser tomadas en cuenta por
quien abogara por mejores salarios para ellos.
"Usted no sabe los problemas que tengo los lunes en mi fábrica.
A veces no puedo dormir bien la noche anterior, pensando en la ausencia
de un trabajador que pueda afectar toda la producción de mis muebles".
Ante mi cara de asombro, continuó explicando su punto de vista
como patrón.
"Los panameños tienen la costumbre de faltar los lunes por
estar bebidos, pues fiestean no sólo el viernes y sábado,
sino también el domingo. Así no pueden trabajar bien el lunes
y faltan. Ud. no puede botarlos porque consiguen, por dos balboas, un certificado
médico en cualquier clínica privada de tipo popular".
Como vio que le ponía atención a sus palabras, siguió
hablando: "sabe el daño que le puede hacer al patrón,
que le está pagando las consecuencias de su borrachera?".
Intervine para decir que si no podía poner a otro trabajador a
realizar la labor del ausente, para no perjudicar el trabajo del día.
Movió la cabeza el viejo español, como diciendo "este
pobre no sabe nada del asunto", y con una media sonrisa explicó:
"No siempre se puede hacer, porque no todos los trabajadores son
como una secretaria. Los míos son especialistas y no pueden ser reemplazados
por otros. Mire, un lunes faltó un barnizador y dejó paralizada
la terminación de varios muebles, que tenía que entregar al
día siguiente. Tuve que pasar la vergüenza de pedir excusas
al comprador, por culpa de ese ebanista irresponsable, y ni siquiera pude
descontarle el día, porque me trajo un certificado dizque de enfermo".
Luego con otra sonrisa amistosa me pidió: "No se disguste,
porque yo sé que Ud. escribe de buena fe y me gusta lo que dice.
Lo que sucede es que a veces se dan casos como el mío, donde los
trabajadores causan mucho daño cuando faltan. Yo sólo le cuento
esto para que sepa otra versión de las cosas".
Por supuesto que siguiendo la lína de la honradez de mis artículos,
publiqué lo que me había dicho el mediano empresario. Imagino
que más de un trabajador al leerlo pensó que se trataba de
un "extranjero explotador", que había venido a hacer dinero
a Panamá a costa del sudor de los pobres trabajadores, y otras cosas
por el estilo.
Me parece que ambas partes tienen algo de razón y verdad. Existen
patronos explotadores, "codos duros" que no quieren compartir
sus riquezas con quienes la hcen. Pero... también hay trabajadores
irresponsables, que no cumplen con lo que tienen que hacer por estar en
fiestas y parrandas.
Es por esto que las relaciones obrero-patronales son difíciles
muchas veces, porque cada uno se encierra en su posición, en la defensa
de sus intereses. Esto se ve claramente en una huelga, donde incluso por
motivos hasta políticos no se busca una solución --aunque
sea a medias--. El colmo es que a veces hasta se quiebra una empresa, por
pelear unos centavos de aumento de sueldo...
Como dicen en Calidonia, es absurdo que los mismos obreros se "pateen
su portaviandas".

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