EDITORIAL
Alarmante caso de aumento de ahorcados en el país
En nuestra historia republicana
no hay precedentes de tantos casos de suicidios por ahorcamiento. El año
pasado, fue crecido el número de ciudadanos que optaron por quitarse
la vida en la provincia de Los Santos y en el oeste de la provincia de Panamá,
más agobiados por problemas económicos que por conflictos
sentimentales.
Ayer, se registró otro caso de una persona que se ahorcó
en Bayano de Las Tablas, acumulando las estadísticas del más
barato de los suicidios en una sociedad como la nuestra que está
desquiciada, pero que las autoridades no le dan mucha importancia por estar
ocupadas en su promoción política.
Craso error del Gobierno de no enfocar seriamente su atención
a este grave problema social que se nutre de ingredientes como el desempleo,
la soledad, el vacío de ilusiones, las drogas y la falta de formación
cristiana en el hogar.
A pesar de que el año pasado se rompieron todos los récords
de suicidios de esta naturaleza, las autoridades pertinentes no contrataron
a ningún grupo de expertos como sicólogos o sociólogos
como hicieron oficiosamente para fortalecer la campaña del "Sí"
en las reformas constitucionales. Incluso, no hay ningún informe
serio que promueva un análisis de esta situación que proyecta
una imagen negativa de nuestro país.
Nuestro Gobierno, que estimula la actividad empresarial, debe entender
que no siempre el progreso económico es sinónimo de bienestar
social y está descuidando, obnubilado por proyectos futuristas, la
parte doméstica y humana que necesita nuestro pueblo. Eso se puede
enmendar con una retoma de valores porque muchos ciudadanos se han dejado
seducir de los cantos de sirena del oropel financiero, y por eso es que
se da la escalada de la canasta básica familiar y de los medicamentos.
Hay que frenar los ahorcamientos. El Gobierno debe hacer un alto y volver
la mirada a su pueblo. Aquí ya no caben paliativos ni postergaciones.
Existe una evidente pobreza extrema que no puede seguir ocultándose.
Basta ya de que tantas personas sean parias en su propia tierra. Antes,
no se veían piedreros ni tantos suicidas, pero estas señales
de los últimos tiempos aumentan, pero no reaccionamos. Por eso opinamos
que los únicos que pueden dirigir el país en el próximo
milenio son los que le garanticen el bienestar a este agobiado pueblo de
nuestra Patria.
Ni los gritos del silencio de ese reto al destino, ni la indiferencia
porque un rayo parta el cristal del viento, podrán acallar las protestas.
Un sentimiento de frustración está incubándose contra
los insensibles que viven al margen de la solidaridad humana. Es menester
que maduren los que voltean la espalda a la realidad porque los puede hacer
despertar, como una pesadilla, un trueno que será un aldabonazo a
la conciencia nacional.


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| AYER GRAFICO |
| El Presidente de la República Argentina, Juan Domingo Perón,
con políticos panameños. |


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