En Panamá pareciese que cualquier lugar es bueno para estacionar el auto. No importa que usurpemos un espacio para discapacitados, una acera, un área con línea amarilla, o colocarnos bloqueando la salida de otro vehículo que sí está bien estacionado.
Tampoco parece importarles a muchos transportistas detenerse en media calle para recoger o dejar pasajeros. Este proceder es el acostumbrado de muchos choferes de "Diablos Rojos", que en lugar de colocar el bus dentro de las isletas junto a las paradas, se quedan en la vía principal, obstruyendo el tránsito.
Solo esperemos que cuando el desarrollo urbanístico en la Avenida Balboa avence en unos pocos años, y se comiencen a hacer más escasos los espacios de estacionamientos en la Cinta Costera, la Autoridad del Tránsito tenga los pantalones para detener a tiempo a los vivos que querrán estacionarse en las áreas verdes y los carriles más externos de la Cinta Costera.
Este es un problema derivado no solo de nuestra falta de conciencia ciudadana, sino también de la necesidad. Fuera de los centros comerciales, es sumamente difícil encontrar estacionamientos en la ciudad de Panamá, sobre todo en zonas como Vía Veneto, Vía España, San Felipe, Calidonia, Perejil, el área bancaria y muchos otros lugares.
La nueva administración de la Autoridad del Tránsito ha anunciado aumentos en las boletas para varias infracciones de tránsito, entre ellas exceso de velocidad y manejar con aliento alcohólico.
Deberían incluir en esos aumentos a quienes se estacionan en áreas de discapacitados y se suben a las aceras. Adicionalmente, se debe establecer un plan para habilitar edificios e islas de estacionamientos públicos, y cobrar un módico precio por su uso.
O se reduce la cantidad de autos en la ciudad, o se habilitan los espacios públicos para que estos autos puedan ubicarse.
En realidad, lo más sensato,visionario y amigable para el ambiente sería establecer los planes urbanísticos que nos hagan necesitar cada vez menos de los autos para trasladarnos de un lugar a otro. Y para eso, se necesita mucho más que un metro.