|
CULTURA
¿Por
qué buscan broncearse en época de lluvia?

Agencias
Internacionales
Los
padres deciden realmente cuál va a ser la salud de sus
hijos. Todo empieza con los genes que les transmiten y sigue
con otros aspectos que pueden cambiarse: la dieta, el clima emocional
en casa, las actitudes con respecto a los cigarrillos, el alcohol,
el sexo, el ejercicio, los cinturones de seguridad, los cascos
para las bicicletas y el peso sano.
Dentro de poco a los padres les pintarán la ocasión
calva:
¿Por qué la desesperación con los rayos
del sol, justamente ahora cuando entró de lleno la temporada
de lluvia en el país?
La angustia es total. Principalmente las mujeres, muchos panameños
están locos por el sol; esperan y esperan a las puertas
de las playas, las piscinas y hasta en las azoteas, para tirarse
a recibir el calor gratificante, pero podrían estar poniendo
su piel en peligro.
En este tiempo, los padres pueden prevenir la exposición
al sol y las quemaduras solares, para evitar así que sus
hijos tengan un cáncer de piel dentro de unos 20 ó
30 años.
Hay varios tipos de problemas relacionados con la exposición
al sol. La mayoría son basliomas o bien cánceres
de células escamosas, que se curan con facilidad. En cambio,
hay un melanoma maligno, el tipo de cáncer de piel más
serio.
SE EXTIENDE RAPIDAMENTE Y SU CURACION ES DIFICIL
Los factores de riesgo del cáncer de piel pueden ser
hereditarios, la exposición por razones laborales a ciertos
productos químicos y la exposición a los rayos
solares ultravioletas (UV), que son invisibles.
Los factores de riesgo por exposición solar se deben
a dos razones: en primer lugar, a la exposición total
a lo largo de la vida y, en segundo lugar, al número de
quemaduras con ampollas severas que un individuo tiene en toda
su vida. Pero incluso una sola quemadura severa puede incrementar
drásticamente las posibilidades de tener un malanoma.
La naturaleza acumulativa de una exposición continuada
a los rayos UV y sus riesgos: aproximadamente un 80% de la exposición
total de una persona se produce antes de los 18 años.
Las quemaduras y ampollas más severas también se
tienen en la niñez.
No obstante, la mayoría de los adolescentes se niegan
a reconocer los datos científicos sobre el bronceado;
les parece que tener la piel dorada por el sol es una señal
de salud y resulta sexy. Y, sin embargo, toda piel bronceada
es una piel dañada.
Los bronceados no sólo incrementan los riesgos del
cáncer, sino que dañan la piel de distintas maneras,
originando envejecimiento prematuro, arrugas y manchas marrones
antiestéticas.
Como las ideas de los adolescentes a este respecto están
tan arraigadas, lo mejor que los padres pueden hacer es reducir
los daños, es decir, animarlos a broncearse de manera
más segura.
Para broncearse de modo más seguro, es preciso usar
protectores solares que protejan de los dos tipos de rayos UV,
los rayos UVA y UVG, con un factor de protección solar
(FPS) de un 15 o más. A estas lociones de protección
doble se les suele llamar cremas de "pantalla total".
En el caso de los más pequeños, los padres deberían
aplicar el protector solar antes de que salgan al sol y volver
a repetir la aplicación, sobre todo después de
bañarse o de sudar.
La mayoría de los pediatras, en cambio, no recomiendan
el uso de protectores solares en los bebés, a los que,
en la medida de lo posible, no se les debería exponer
al sol.
|
|
La mayoría
de los pediatras, en cambio, no recomiendan el uso de protectores
solares en los bebés, a los que, en la medida de lo posible,
no se les debería exponer al sol.
 |