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CUARTILLAS
Gases
 
Milciades A. Ortiz Jr.
Colaborador
Cuando vi salir de la tierra un gas blanco por dos huecos, me dije: "Esto es lo último que le falta a la Universidad: ¡que aparezca un volcán en su campo!". Un funcionario conocedor de electricidad olió el humo y dijo que "sabía a malta". Por lo tanto, debía venir de la Cervecería. Otro funcionario respaldó el sabor del olor, pero yo no olí nada. Mirando la Cervecería a lo lejos, dudé: "No creo que venga de la Cervecería, porque está como a medio kilómetro de distancia. No entiendo cómo vendría a dar aquí ese olor a malta", dije a los técnicos. Varios de los presentes reafirmaron la hipótesis que la contaminación era de la Cervecería, y que el gas se había filtrado por las alcantarillas. Entonces recordé a los presentes que hace años ese lugar era un hueco que fue rellenado por lo menos con cinco metros de altura. "Tal vez de allí viene el gas, de algunos materiales que enterramos aquí". Luego me dediqué a sembrar mi arbolito de "marañón curazao", en el sitio número treinta y cuatro, que me asignó la Sociedad de Investigaciones Biológicas de la Universidad de Panamá, SIBUP. Con un pico taladré la mojada tierra y de inmediato vi una enorme lombriz. "Esta es una buena tierra, porque tiene lombrices", dije a mi hija Anya, quien pertence a esa activa agrupación de estudiantes de Biología. Era el viernes veintitrés de junio; mientras con las manos introducía el plantón en el hueco y regaba un abono, vi de reojo al Dr. Jerónimo Averza, observando el gas que salía de dos columnas de hierro (postes) que sostenían luces de la cancha de basquetbol. Mi curiosidad periodística me llevó a ver qué hacía el disintinguido y serio director del Instituto Especializado de Análisis de la "U". Señaló el Dr. Averza que no eran gases de malta provenientes de la Cervecería. Y recordó también que ese sitio (cercano al puente elevado de la Transístmica), fue rellenado hace años con quién sabe qué material. La actividad de siembra de plantones siguió más horas de la programadas, porque fue todo un éxito. Varias autoridades de la "U", participaron y se sembraron sesenta plantones ese día. Pero yo quedé con curiosidad sobre el gas "lechoso" que salía del suelo. El lunes siguiente fui a ver mi plantón y a buscar el misterioso gas. La planta estaba bien... pero había desaparecido el gas. Al regreso, encontré al Dr. Jerónimo Averza y le pregunté otra vez sobre el gas. Me dijo que había enviado a un experto en identificación de gases que tiene la Universidad. No pudieron identificar el gas por el momento. Aquí me informó el Dr. Aveza que años atrás ese sitio fue utilizado para enterrar los "reactivos" viejos que usaba la Facultad de Ciencias (Escuela de Biología). Así que hay la posibilidad que el gas que sale de la tierra provenga de esas sustancias químicas que son venenosas. También me informó el Dr. Averza que preocupado por esta posibilidad de contaminación con químicos, le informó al rector Gustavo García de Padres del hecho. El Rector indicó que si se comprueba que el gas es venenoso, entonces habría que sacar todo el relleno para desenterrar esos "reactivos". Yo me horroricé, porque esto pondría en peligro más de sesenta plantones de reforestación, pero podría evitar alguna contaminación maligna a los universitarios.
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