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Niños vulnerables presa de comercio sexual en Argentina

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Agencias
Internacionales

Una niña de 16 años describe la extraña mezcla de explotación y afecto que la une a su novio, quien se convirtió en su proxeneta.

"Cuando faltaba algo en la casa de él o en mi casa yo ya tenía que salir, por que a él no le gustaba que a mi me faltara nada. Pero él me mandaba a mí", dijo una niña anónima, una de las 83 criaturas prostituídas entrevistadas en un estudio de UNICEF.

Las voces de los chicos que hablaron con los trabajadores de UNICEF son toscas pero vulnerables. A veces ellos son ignorantes o incoherentes. Todos fueron empujados al comercio del sexo de una forma o de otra por amigos manipuladores, familiares abusadores o simplemente por la pobreza.

La mayoría de los que se prostituyen comienzan jóvenes de acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. En general, a la edad de 12 o 13 añoso un poco más tarde, a los 15 o 16.Algunos incluso comienzan antes.

"'?Vos estás levantando?', me dice un chabón....'?Levantando qué?....' 'Para hacer plata', me dice. Y yo le digo, 'sí, claro'. Me llevó a su casa, tenía 10 años", dice otra de las anónimas voces, que pertenece a una joven de 16 años.

A diferencia de otros sitios de Latinoamérica y del sudeste asiático, los investigadores de UNICEF no encontraron evidencia de un mercado especializado en prostitución infantil en Argentina o de intentos de alimentar el "turismo sexual".

Los grandes burdeles --algunos de los cuales operan abiertamente en Buenos Aires, donde la legislación en su contra es ambigua-- incluso intentan asegurarse de que su personal esté integrado por un buen número de prostitutas adultas para no tener inconvenientes con la policía.

LOS NIñOS ALIMENTAN EL COMERCIO SEXUAL

Pero los menores de edad alimentan el comercio sexual en Argentina, de acuerdo al estudio al que tuvo acceso Reuters. Muchos llegan a las grandes ciudades desde las provincias más pobres o a veces incluso desde países muy lejanos como Honduras.

Una chica que vive en la calle cuenta cómo su novio la llevó a vender su cuerpo desde los 13 años.

"Mirá, al principio yo pedía monedas y vendía como siempre (...) después empecé a trabajar pero no porque yo quería, mi novio me dijo que tenía que trabajar porque él quería comprar pala (cocaína) para vender. Que teníamos que hacer una inversión, los dos teníamos que invertir...", dijo la joven de 17 años.

"Y yo le dije, !!ni loca!! !Andá a trabajar vos si querés plata! Yo nunca pensaba que era en serio que él quería que yo haga esto...Entonces me pegó en la cara", contó.

Una niña, identificada bajo el nombre falso de Lorena, dijo que escapó de su casa porque su madre la encerraba.

"Me vigilaban, me volvían loca. Estaba perdida, sin mi novio, sin la escuela, mi mamá me amenazaba, me llevaba a la iglesia. Decía que allí me iban a sacar el diablo del cuerpo".

Tras un período como acompañante de una anciana que no la dejaba ver televisión porque decía que era pecado, la joven aterrizó en un burdel a los 14 años. Allí trabajaba de cinco de la tarde a cinco de la mañana y le gustaba la nueva vida.

"Descontaban la casa, el jabón, y otras cosas...había varios policías y un comisario que venían siempre, eran amigos, a esos no se les cobraba, eran amigos...había que atender bien, se podía salir, pero había que avisar dónde y no se podía tener novio, ni pelearse con las compañeras, ni chuparse (emborracharse)", dice "Lorena".

Patri, de 33 años, quien trabaja en un sauna, dijo que se fue de su casa para hacerse un aborto después que su tío la dejó embarazada a los 12.El médico que la atendió --el aborto es una práctica ilegal en Argentina-- le encontró un trabajo en un burdel para que pudiera sobrevivir.

Patri tiene tres hijos, dos son de su esposo, quien la regenteaba, y el tercero "lo hice trabajando."

Patri también hace reclutamiento, por lo general de chicas que llegan desde las provincias. Recientemente reclutó a Elsa, de 39 años, y a Marta, que tiene 15.Elsa es la madre de Marta y ambas están embarazadas. Probablemente del mismo hombre.

"No vas a tener una nena de 10 años, pero Marta es una chica grande", dice Patri.

"Mi mamá no está para eso, con las várices y todo, entonces la Patri tuvo la idea de que yo podía ir...poco después mi mamá me dijo que vaya, que si no iba a tener que trabajar por horas (limpiando casas) y que si a ella le costaba conseguir, fíjate a mí lo que me iba a costar", cuenta Marta.

El estudio de UNICEF concluye que es un mito la idea de que los "trabajadores sexuales" optan por la prostitución de la misma manera que otros eligieron ser abogados o panaderos. Es la ignorancia y la falta de madurez de los niños lo que los convierte en presa fácil.

Muchos niños prostituídos tienen apenas una remota idea de lo que es una relación sexual antes de experimentarla como parte de una transacción comercial.

"No es por saber más que la iniciación es temprana, sino paradójicamente por no saber nada", indica el estudio.

Sharon, de 17 años, también fue reclutada por Patri. Ella describe cómo el hambre puede empujar a los niños a tener sexo por unas pocas monedas o por comida.

"El tipo se hace el bueno y les da unas monedas o les da morfi (comida), el morfi es un enganche...están también los que le dan a los pibes Poxirrán (pegamento de contacto) y bueno, con eso los arreglan...y no les pagan por el servicio", dice.

Los trabajadores de UNICEF hablaron con más de 300 personas, pero descubrieron que es casi imposible hablar con los clientes. Los pocos que lo hicieron eran hombres homosexuales.

La mayoría de los clientes del comercio sexual son hombres heterosexuales. Pero a ellos les gusta pensar que no están sucios por pagar por tener sexo con una prostituta. Es la niña la que está sucia y no quieren hablar con un trabajador de UNICEF que los haga sentir parte de un problema embarazoso.

"El cliente, y se trata mayoritariamente de hombres, es el verdadero y fundamental prostituyente. El hace posible la explotación aunque todo lo haga aparecer como un vulgar coparticipante descomprometido", agrega el informe

 

 

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"El cliente, y se trata mayoritariamente de hombres, es el verdadero y fundamental prostituyente. El hace posible la explotación aunque todo lo haga aparecer como un vulgar coparticipante descomprometido", agrega el informe

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