En la última tarde gris del mes de junio, mientras dedicaba mi tiempo a recordar al que fuera mi progenitor y que cumplía en esa fecha el cuadragésimo noveno aniversario de su desaparición, una llamada casi desconocida, me informó en la misma fecha, que había muerto mi amigo de toda la vida, Lorenzo Enrique Sánchez Galán.
Se me hacía imposible creer la infausta noticia por cuanto apenas hacían unos pocos días había recibido una llamada suya.
Qué enorme coincidencia que entregara al Creador su alma en la misma fecha en que lo había hecho mi padre, quien nos presentó diciéndome: "quiero que seas amigo de este muchacho" y amigos fuimos desde entonces hasta la fecha.
Corría el año de 1943 y Lorenzo era locutor en La Voz de Panamá, en donde también tenía su espacio mi padre. En la radio saltó a los micrófonos de la Cadena Panameña de Radiodifusión, de Marco Gandásegui y posteriormente a la efímera Radio Centroamericana. Tampoco se estancó allí. Por muchos años fue el Gerente y Director de la Radio Miramar y su capacidad era de tal magnitud que acabó siendo locutor de los noticieros en español de Naciones Unidas.
Lorenzo alternó su labor en la radio con el periodismo y fue reportero del Panamá América y de La Nación y mantuvo varias columnas de opinión en diversos semanarios. Juntos recorrimos las rutas y así fue como lanzamos la idea del Día de la Radio.
Su capacidad le reservaba todavía grandes triunfos. Llegada la televisión, Lorenzo Sánchez Galán fue uno de los cuatro primeros directores del Canal 4 y completó el círculo de las comunicaciones, en el campo de la publicidad, gerenciando la pionera McCann Ericsson de Honduras.
En el campo de las Relaciones Públicas, Lorenzo se catapultó a los estrados mismos del Palacio de Las Garzas en donde fungió como Jefe de Prensa y Radio del Gobierno.
Su inteligencia no le permitía estacionarse en determinada actividad. El muchacho que creció en calle 17 entró al campo diplomático, siendo nombrado Embajador en Egipto, para coronar en esta forma una brillante carrera de las comunicaciones.
Lorenzo Sánchez Galán fue un profesional de primera categoría que como dijimos, dejó huellas por donde pasó y terminada su gestión, atiende ahora al llamado del Señor.
Juntos recorrimos caminos en las buenas y en las malas. Él fue un buen hijo... un buen padre... un buen ciudadano y sobre todo un buen amigo. Y ahora que ha cumplido, Dios lo premia y nos espera a la vera del camino. Paz a su alma.