Si hay habitantes en la ciudad capital y en el resto del país acostumbrados a los sobresaltos, esos son los del corregimiento El Chorrillo.
Muchas áreas del populoso corregimiento son consideradas 'zonas rojas', de alta peligrosidad en Panamá.
Allí son comunes los enfrentamientos armados, robos, homicidios y encuentros callejeros.
El pasado mes de junio, en un espacio de 15 horas, se cometieron tres homicidios.
En horas de la mañana de ayer, martes, se volvió a formar la corredera en El Chorrillo, pero en esta ocasión no fue por causa de las balaceras entre pandilleros, ni por un asalto a un local, o a un morador, sino por la presencia de un visitante inusitado.
¡Era un lagarto de aproximadamente dos metros! El reptil se paseaba 'campante y sonante' por La Playita, frente a la Calle 27.
En ese sector, a pesar de formar parte de la contaminada Bahía de Panamá, es común ver a vecinos del lugar, entre ellos muchos niños, recoger almejas, conchuelas y cangrejos cuando la marea baja.
El animal se apareció de forma repentina por la arena, provocando pánico entre los que allí estaban. De inmediato se formó el barullo de gritos pidiendo ayuda y refuerzos, pero para atrapar al lagarto.
Los arrojados chorrilleros se llenaron de valor, y con ayuda de cuerdas lograron someter al lagarto, amarrándolo.
El revuelo que generó el suceso, atrajo la atención de las unidades policiales que llegaron al sitio, procediendo a hacerse cargo del reptil y llamar a los funcionarios de la Autoridad Nacional del Ambiente para que lo reubiquen.
Uno de los moradores que presenció la llegada del lagarto, aseguró que eran dos los reptiles, pero que el otro huyó del sitio y no pudieron darle captura.
Un lagarto del tamaño del que atraparon ayer, es capaz de devorar a un humano promedio. Esos animales se alimentan de carnes provenientes de peces, otros animales acuáticos y algunos terrestres.
Se investiga la procedencia del reptil.