El asesinato de dos niñas por motivos sexuales ha reabierto en Bélgica el doloroso debate sobre el castigo de los delitos de este tipo, en un país que ha sufrido en los últimos quince años las atrocidades de varios asesinos pederastas.
La fiscal de Lieja, Anne Bourguignont, confirmó que Stacy Lemmens, de siete años, y Nathalie Mahy, de diez, murieron "sofocadas o estranguladas con las manos" y que esta última fue violada.
Los resultados de las autopsias indican que las menores murieron hace entre 15 y 19 días, es decir, muy poco después de su desaparición, según anunció la fiscal en una conferencia de prensa.
Hasta ahora sólo hay un detenido, un hombre de 38 años que ha estado en la cárcel o recluido en dos ocasiones por abuso y violación de menores y que hasta ahora ha negado toda implicación.