En un acto lleno de impotencia por la condena que probablemente reciba el asesino de la señora Felicia Bonilla Cisnero, se llevó a cabo una misa para dar el último adiós a la víctima.
Sobrina, tías y demás miembros de la víctima acudieron de forma masiva a la Basílica Don Bosco, ubicada en Calidonia, donde se llevó a cabo una misa para el funeral.
Los familiares y conocidos de la víctima exigían un aumento de la pena para un hombre que sólo creó hostigamiento y sinsabores a Felicia.
José Antonio, el supuesto asesino, producto de la presión interpuesta por los estamentos de seguridad del país se entregó días después de supuestamente asesinar a sangre fría a la víctima.
Tras este evento una vez más se pone en tela de duda las leyes o mecanismos que se utilizan para alejar a parejas posesivas.