Hay hombres y mujeres panameños que no les gusta hablar de sexo a sus hijos. Lo dejan para última hora y, cuando es demasiado tarde, lo único que les toca hablar es como es que crece el bebé dentro de la barriguita de su hija.
Lastimosamente somos tan tontos que no tenemos la capacidad de entablar una conversación con nuestros pequeños. Cuidado que la caja llamada televisión ya le has explicado de forma distorsionada sobre el tema, por eso la importancia de crear comunicación.
Para que esté más tranquilo al respecto, sepa que varios estudios demuestran que aquellos niños que tienen la confianza de platicar con sus padres sobre el sexo - gracias a que sus mamás y sus papás hablan con ellos de forma abierta y los escuchan - tienden a participar con menor frecuencia en comportamientos de alto riesgo en comparación con aquellos que sienten que no pueden hablar con sus padres sobre ese tema. De modo que usted debe examinar sus propias convicciones sobre el sexo.
Si su hijo todavía no le ha formulado alguna pregunta sobre el sexo, utilice cualquier oportunidad que tenga para tocar el tema. Por ejemplo, coméntele que la mamá de uno de sus compañeros de escuela está embarazada. Usted puede decirle, "¿Te fijaste que la barriguita de la mamá de David crece cada vez más? Lo que sucede es que ella va a tener un bebé y el bebé está dentro de su vientre. ¿Tú sabes cómo llegó ahí?" Luego permita que la conversación siga su curso.
No se preocupe si no conoce todas las respuestas a las preguntas de sus hijos. Lo que usted sabe es mucho menos importante que la manera en la que responde. Hágale saber a sus hijos que no hay temas de conversación prohibidos en su hogar. Sólo de esta manera evitarás volverte abuelo a los 37 años.