La sombra del 11 de Septiembre es alargada, y más en el World Trade Center, el corazón financiero de Nueva York escenario de la tragedia.
El temor a un nuevo ataque ha llevado a rediseñar el proyecto de Daniel Libeskind de la Torre de la Libertad, ganador del concurso convocado para elegir la pieza central del área.
Ahora el rascacielos se parece bastante poco al que imaginó Libeskind, aunque su socio, David Childs, encargado del rediseño, asegura estar más satisfecho con la nueva versión que con la antigua:
"Es única, sutilmente recuerda la tragedia que tuvo lugar aquí", indicó.
La causa de la modificación fue un informe policial que recogía los temores de las fuerzas de seguridad ante un posible atentado con camión bomba en West Street, una vía a menudo escenario de densísimo tráfico rodado que complicaría la protección del edificio.
La base cúbica de 61 metros de lado -lo mismo que las Torres Gemelas- contará con una estructura reforzada de acero inoxidable y titanio capaz de resistir una gran deflagración.
Sobre ella se elevará la torre de cristal de 69 alturas, coronada por una terraza de observación protegida por parapetos de cristal y por una gran antena que emula la antorcha de la Estatua de la Libertad, y que se elevará 1.776 pies (541 metros) por encima del suelo.
La altura no es azarosa, es otro tributo a la 'libertad': la cifra coincide con el año de la independencia de EE.UU.