El equipo de Inglaterra encontró en un tiro libre del "galáctico" David Beckham a los 59', el 1-0 que de otro modo no hubiera llegado nunca.
En Sttutgart, se promovió un duelo que se limitó a las parcelas centrales del terreno, y los creadores de este deporte (según los textos de historia que ellos escribieron), tuvieron en un tiro de pelota quieta, el gol que le hacía falta, para vencer por la mínima a Ecuador.
Los movimientos de tablero cambiaban según las alternativas, pero sin crear peligro para las áreas rivales. Una falta, rodeada de dudas, sobre Joe Cole, dio al equipo británico a los 59', en la pierna derecha de David Beckham, el tanto único del partido, junto al vertical derecho del meta Cristian Mora.
Inglaterra ganó, pero, por supuesto, no convenció. Su director técnico, el sueco Sven Goran Erikksson, creyó estar dirigiendo al modesto Degerfors de sus inicios, y se mostró tal cual es, con una avaricia a toda prueba, que puso sólo un delantero (1-4-5-1) para que uno de los diez mejores equipos del mundo, el suyo, enfrentara a Ecuador, quien ocupa el 39º. puesto en el ranking mundial.