Los niños necesitan una protección espiritual, pues ellos hasta los siete años absorben el mundo invisible. Si usted tiene problemas de cualquier índole, es recomendable que no duerma junto a su hijo porque le robaría su energía rosada.
Para protegerlos de todo mal, en la habitación o en toda la casa puede colocar inciensos de canela, vainilla o sándalo y ofrecerles agua a sus ángeles guardianes para que los libren de pesadillas. Además, en su habitación se debe tener una cruz de madera con un lacito de color rojo. La música suave y de meditación es buena para armonizarles y desarrollarles sus centros síquicos.