La mosca que mató Obama en reciente entrevista de televisión era muy peligrosa. Todo aquel que haya leído a conciencia el libro del Dr. panameño Eustorgio Méndez, "Insectos y otros artrópodos de importancia veterinaria", sabe que esa fue una terrible "mosca doméstica", este bicho tiene en las cerdas de su cuerpo y en su aparato bucal diversos agentes infecciosos. No me extraña que alguno de los pelaos del matrimonio presidencial haya dejado migajas de dulces o elementos azucarados en las mangas del vestido del Sr. presidente de los EEUU. Por estos meses en casi todo el globo terráqueo, menos en Capira ni en la Represa de La Chorrera, abundan subespecies de la aterradora familia de moscas "muscidae". El primer homicidio de Obama, afortunadamente, lo ha cometido contra un elemento que está acusado nada menos que de auténtica o probable diseminadora del ántrax, la lepra, la tuberculosis, fiebre tifoidea, tuberculosis, cólera, disentería, frambuesía, tracoma, tularémia y toxoplamosis.
Obama, que hasta ahora tiene al mundo metido en el bolsillo, aparentaba que no mataba una mosca, pero ya vemos que no es así, el hombre ha sido capaz de mandar para el otro mundo de un solo manotazo a la más rápidas de las moscas del universo y que por añadidura produce la mastitis (daño en las ubres de las vacas). Les digo que no es cualquier ser humano, macho o hembra, que mata a una mosca del primer envión ni siquiera con un matamoscas de esos que vendían en la bajada de salsipuedes.