Este mensaje no va para aquellos jovencitos y adolescentes que por lucir "cool" se fuman su par de blancos a fuera de la discoteca. Ellos son demasiado jóvenes e inexperimentados para darse cuenta de que están sometiendo su cuerpo a un veneno que lentamente les irá minando sus vidas.
Ellos por lo menos tienen esa excusa. Lo mismo no pueden decir aquellos hombres y mujeres de edad madura que ya han sufrido y siguen sufriendo las nefastas consecuencias de fumar.... ¡y lo siguen haciendo!
Nadie aprende por cabeza ajena. Pero eso no significa que por cabeza propia se aprenda siempre.
Solo veamos las estadísticas: Según la Organización Mundial de la Salud el tabaco es la primera causa de enfermedad, invalidez y muerte prematura del mundo. Está directamente relacionado con la aparición de 29 enfermedades, de las cuales 10 son diferentes tipos de cáncer, y es la principal causa del 95% de los cánceres de pulmón, del 90% de las bronquitis y de más del 50% de las enfermedades cardiovasculares.
Toda esta data ha sido difundida y repetida hasta la saciedad, y se la han restregado a los fumadores en la cara durante décadas. Algunos comprenden, pero otros se hacen los tontos a las advertencias, y están tan aferrados a su adicción que inventan todo tipo de excusas para explicar sus dolencias físicas, negando de plano que el tabaco tenga algo que ver.
Según la OMS existen el mundo más de 1.100 millones de fumadores, lo que representa aproximadamente un tercio de la población mayor de 15 años.
Por sexos el 47 % de los hombres y un 11 % de las mujeres en este rango de edad consumen una media de 14 cigarrillos
día, lo que supone un total de 5, 827 billones de cigarrillos al año. El 74% de todos los cigarrillos se consumen en países de bajo-medio nivel de ingresos (como Panamá). Tanto para hombres como para mujeres, el segmento de edad en la que fuma mayor proporción es el comprendido entre 30 y 49 años.
O sea, que la mayoría de las personas que fuman no son ningunos chiquillos, y ya se encuentran en un rango de edad en el que los efectos del cigarrillo comienzan a sentirse en el cuerpo. Ya han escuchado las advertencias, han sido regañados por sus familiares y por los médicos. Pero no reaccionan.
Se requiere de gran fuerza de voluntad y determinación para dejar el cigarrillo. Eso es innegable. Es una verdadera proeza, porque se ha demostrado a través de los años que las grandes tabacaleras fabrican sus cigarrillos de forma que se intensifique el poder adictivo.
Busque ayuda. Nadie puede dejar el cigarrillo solo. Se necesita de la cooperación entre el médico, el paciente y sus familiares y amigos para poder dejar el vicio atrás. De lograrlo, su cuerpo se lo agradecerá.