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CUARTILLAS
Papas

Milciades
A. Ortiz Jr.
Colaborador
Confieso que
mi mente de escritor había inventado una escena trágica
que supuestamente encontraría en Cerro Punta, por culpa
de la rebaja de aranceles de la bendita Globalización.
Imaginaba llenos de maleza los antiguos sembradíos de
papa, cebolla, apio, lechuga, brócoli, etc. Esperaba ver
a gente en la ruina, al borde de la desesperación.
Mientras subía hacia Cerro Punta miré con curiosidad
las viviendas de los bordes de la carretera. Me asombré
al notar las huertas bien arregladas. Me pareció que este
año había más siembras de verduras "al
pie de las casas" que en ocasiones anteriores.
Hablé con el joven agricultor Carlos Ledezma, en una
de las laderas de una montaña cultivada, en pleno Cerro
Punta. Me di cuenta que estos productores no se han dejado vencer
por medidas acelaradas de este gobierno que no respeta al campesino
y finquero panameño.
"Estamos sembrando para comer, no podemos dejar la tierra
sin cultivar, aunque no sea muy rentable", dijo el joven
Ledezma, mientras atento vigilaba el trabajo de quince peones
indios, quienes recogían las papas más grandes
de la parcela.
El sol de verano de marzo caía sobre nuestras cabezas
pero no molestaba. La brisa fresca del lugar, hacía sentir
que estábamos en un sitio maravilloso de las llamadas
Tierras Altas de Chiriquí.
"Los que sí han dejado de sembrar son los cebolleros.
No pudieron competir con la cebolla extranjera que es más
grande, aunque la nuestra tiene mejor sabor y es fresca",
explicó Carlos Ledezma, ante las preguntas de estos "turistas
internos" que interrumpían su trabajo.
Yo no pude aguantarme y le dije que cada vez que iba a Cerro
Punta y Boquete me llenaba de optimismo, porque veía gente
trabajadora, que hacía producir la tierra con un producto
de buena calidad. "En los supermercados sólo compro
los productos nacionales, para apoyar a nuestros campesinos",
dije al joven finquero.
Al observar un tractor remover la tierra para sacar la papa,
pensé que meses atrás, en la TV se presentó
el desagradable espectáculo de jóvenes borrachos
y amanecidos por el Carnaval. Algunos pensarían que la
juventud panameña es para juerga y vicio.
Sin embargo, frente a mí estaba una nueva generación
trabajadora, que con entusiasmo y capacidad se hacía cargo
del negocio familiar. El jove Ledezma, mientras hablaba, dirigía
sus peones con certeras observaciones y órdenes.
Explicó que las lluvias dañaron muchas siembras
de papas este año y por eso la cosecha no ha sido abundante.
Aclaró que los paperos no se oponen a que se compre papa
extranjera cuando falta la nacionald pero que sea en cantidades
justas, para cubrir la demanda. Luego, al tener papa panameña
no se justifica traer papa de afuera.
Repito: ver gente trabajadora como los de Cerro Punta y Boquete,
me llenó de optimismo respecto al futuro de nuestra juventud.
Respecto a Cerro Punta, están reparando la carretera
de Concepción a este sitio, lo que causa molestias. "Tiene
casi seis meses y los trabajos son muy lentos; mi auto está
dañado por culpa de eso", me dijo doña Lilia,
una emprendedora dueña de un Hotel Restaurante en Cerro
Punta. Ella es ejemplo viviente de la mujer ejecutiva desde muchos
años, y cree en el turismo.
"Por culpa de la carretera el turismo ha disminuido en
un cincuenta por ciento", indicó doña Lilia
con pesar. "Para marzo, años atrás, mi hotel
estaba lleno y ahora hay muy poca gente", explicó
esta activa dama. Ojalá se apuren en arreglar la vía
a Cerro Punta, para promover el turismo y la producción
de esta región.
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