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EDITORIAL
Día del Padre
Hoy, en Panamá se celebra el Día del Padre. La ocasión es oportuna para reflexionar acerca del rol que desempeña esa figura dentro de la estructura familiar. La celebración en nuestro país se remonta la década del cincuenta cuando el presidente Arnulfo Arias Madrid y el ministro Alfredo Alemán, sancionaron la ley que creaba oficialmente el Día del Padre en la República de Panamá.
Sin embargo, el verdadero padre del Día del Padre fue el periodista Ignacio De J. Valdés (Nacho), quien inició un movimiento de esa índole en 1947, que luego recibió respaldo en la Asamblea Nacional.
Ser padre encierra más que tener 'retoños'; conlleva responsabilidades y un amor infinito hacia los hijos, sobre todo en un país, donde las estadísticas revelan que el 24 por ciento de los hogares tienen a una mujer como jefa del hogar
La fecha resalta la figura de aquellos padres abnegados tanto o más que las madres, que se toman en serio su papel y se preocupan por los caminos que han de andar sus frutos. Nadie les enseña a ser padres, pero muchos cumplen su labor de manera admirable, enfrentando cada día las dificultades y disfrutando las alegrías que se generan en el seno del hogar.
Hay padres que tienen presente su función las veinticuatro horas del día; los hay sacrificados; los que dan el todo por el todo con tal de ver siempre la sonrisa en los rostros de sus vástagos; los hay de aquellos que no duermen por velar el sueño de sus pequeños; de los que dedican su tiempo libre a otorgar a su hijo esparcimiento y compartir entre conversaciones, comidas, paseos y pasatiempos.
Pero también es una realidad que en Panamá hay hombres que tienen hijos, pero no son padres. Son los irresponsables que engendraron hijos, pero nunca se ocuparon de ellos. Son aquéllos a los que hay que llevarlos a corregidurías para poder que paguen la pensión que requiere su hijo para sobrevivir.
Que este día sea bueno para felicitar a todos aquellos padres que se sienten como tales y exhortarlos a continuar desempeñando ese papel que los hace especiales. Y a los otros, Dios también los bendiga, pero deben hacer una reflexión de lo qué han hecho por sus hijos.
La oportunidad es propicia para celebrar en familia este día. El que tenga un padre que lo abrace y le diga lo tanto que lo quiere; los que han perdido a ese ser querido, que le recen una oración, agradeciéndole todo lo que hizo en vida por sus hijos.
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PUNTO CRITICO |
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