Estados Unidos, primera potencia geopolítica mundial, recibió la mayor humillación registrada en los once primeros partidos del Mundial de fútbol: un concluyente 3-0 frente a la República Checa.
Los hombres de Bruce Arena, amparados en su vistosa tarjeta de presentación que recuerda su sorprendente acceso a los cuartos de final en el Mundial precedente, se dieron, precisamente, de bruces contra el muro checo en su primer contacto con el Mundial alemán.
El equipo estadounidense no acertó a plasmar en Gelsenkirchen sus brillantes estadísticas, que le sitúan en un increíble quinto puesto de la clasificación mundial FIFA, justo por delante de España; recuerdan que está en su quinto Mundial consecutivo y que lleva 25 goles marcados.
Por primera vez en 71 años, Estados Unidos obtuvo el primer puesto en su grupo de clasificación de la CONCACAF por delante de su gran rival en la zona, México.
Sin embargo, la estrepitosa derrota, aderezada con el paupérrimo desempeño de los chicos de Bruce Arena, el decano de los seleccionadores en Alemania, ha causado profunda decepción en los Estados Unidos, donde el fútbol (soccer) no goza todavía de excesivo predicamento.
Los diarios estadounidense hablan de "humillante derrota" y de "pesadilla" para describir lo ocurrido en el primer contacto de la selección en el Mundial. Los aficionados esperaban un despliegue físico de sus jugadores y sin embargo "los BOYS" se vieron arrollados físicamente desde los primeros minutos.
Arena, que se hizo cargo hace ocho años del equipo de las barras y estrellas, no acertó a renovarlo después del éxito alcanzado en el Mundial de Corea-Japón 2002.
ESPERANZA
El futuro de Estados Unidos en el Mundial de Alemania no ofrece demasiados motivos para la esperanza.