La muerte ronda por las calles del país y se ha llevado vidas de personas inocentes, humildes y trabajadoras.
Los autos que en otrora eran un medio para transportarse de un lado a otro, hoy se han convertido en armas mortales cuando algunos conductores no respetan las normas y señales de tránsito y manejan bajo los efectos de bebidas alcohólicas y sustancias ilícitas.
Según cifras de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre, 194 personas han perdido la vida por accidentes de tránsito en 158 días que van del año.
Las estadísticas reflejan que de estas 194 víctimas fatales, 64 han muerto por colisión; 71 por atropello; 38 por choque; 16 por vuelco; y 5 por caída de auto en marcha.
El Tránsito recomienda a los conductores que sean corteses en el manejo, que cumplan las normas y señales viales y que no conduzcan bajo los efectos de bebidas alcohólicas ni otras drogas para evitar víctimas que lamentar.
Las leyes por imprudencia en el manejo deben ser aplicables sin distinción de clases sociales.
La muerte de un ser querido en un accidente de tránsito es una perdida irreparable que trae consigo un trauma psicológico para los familiares y aún peor cuando no se castiga con todo el peso de la ley a aquellos conductores que por imprudencia se manchan las manos de sangre inocente.