La sangre cubría su cuerpo agujereado por los agresores que lo querían convertir en un colador a punta de platina.
Fueron nueve puñaladas las que mantenían entre la vida y la muerte al detenido Agustín Ayarza, de 18 años.
Ayarza fue trasladado al Hospital Santo Tomás casi sin vida, ya que una de las heridas fue directamente en el pecho.
Su familia, que pasó minutos de dolor, no descansaron hasta que los galenos le dijeran que el joven había salido bien de la operación. Y es que a pesar de los problemas, familia es familia, como dice un reconocido tema.
Se pudo conocer que Ayarza, quien cumple una condena por robo a mano armada, fue apuñalado en una riña que se suscitó en el pabellón 9-3 de la Joyita, la mañana de ayer, miércoles.
Aparentemente el problema se dio entre miembros de una banda de Tocumen y otra de San Miguelito.
En esa riña también resultó herido el reo Ricardo Salazar, con dos puñaladas.
Luego de la riña se realizó una requisa en el penal.