La selección italiana perdió ayer una ocasión inmejorable para ganarse al público alemán al negarse sus jugadores a saludar al medio de millar de aficionados que esperaban su llegada al lugar de concentración en el Mundial.
Los "azzurri" encaran este Mundial con la sombra de los escándalos que vive el "calcio", por lo que se esperaba un gesto amable en Duisburgo. Los jugadores italianos, fueron esperados por medio millar de aficionados.