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Me acuerdo cuando era un niño en la Escuela primaria República de Haití, en Río Abajo. La maestra luchaba por hacernos entender qué era la nieve. Lo más cerca que llegaba era a "que se parece a un raspado".
Todo sucedía porque en libros que nos donaron los Estados Unidos (con traducciones hechas en Puerto Rico), habían frases relativas a la nieve, cosa que ninguno de nosotros conocía en los años cincuenta.
Parece mentira que haya pasado casi medio siglo y todavía ahora se critica que algunos textos tienen palabras que nada significan para el panameño. Hablan de términos como "tacos" y otros comunes en México, pero que no son panameños.
Esto lo consideran algunos sociólogos como "penetración cultural" y lógicamente afecta el nacionalismo de un país. A lo mejor hay buena voluntad de los autores de esos textos; pero para que un niño panameño aprenda a leer debe hacerlo con palabras de nosotros y no de otros países.
Eso no quita que haya libros extranjeros referentes a asuntos universales, que deban ser leídos por los panameños. La cultura no tiene fronteras, pero cada país debe defender "lo suyo", para promover un sano sentimiento de patria y nación en sus niños. Pero no crean que solamente en los libros de primaria hay estos extranjerismos alejados de nuestra realidad.
En los años setenta estuve en Guatemala asistiendo a un seminario de Reforma Agraria centroamericano. Y nos llevaron al campo para conocer algo curioso. Era un silo (depósito de granos) hecho con dinero de Estados Unidos, que tenía techo y paredes... ¡para que lo protegiera... de la nieve!
Sencillamente los constructores extranjeros usaron planos de un lugar de Norteamérica donde cae nieve. Eran tan ignorantes de nuestra realidad climática, que no sabían que en (Guatemala) no había nieve.
Pero no solamente con libros y construcciones pagadas por Estados Unidos hay atentados contra nuestra cultura y manera de ser. Muchos panameños adoptaron la palabra "chévere" debido a las telenovelas venezolanas.
Y hace años algunos niños repetían: "Sin querer, queriendo", "No contaban con mi astucia", "Todos mis movimientos están fríamente calculados", del Chapulín Colorado y el Chavo del Ocho, cómicas mexicanas. "No me tienen paciencia", del Chavo, fue frase de excusa de niños cuando sus maestros los criticaban o les llaman la atención.
No podemos estar nunca en contra de la "difusión cultural", porque es un elemento básico del desarrollo de los pueblos. Pero hay que defender los valores patrios, y el idioma es uno de éstos. Leamos todo lo que mejore nuestra cultura, pero no hablemos ni pensemos como hacen en otros países, porque eso conspira contra la panameñidad.
Somos un país de tránsito, lleno de extranjeros, y por eso debemos ser celosos de promover lo nuestro, para no perder nuestra identidad... y desaparecer como nación. Como dicen en México, "¡A lo mío, con razón o sin ella!". |